Vuelven las clases, la rutina, las agendas llenas… Y, paradójicamente, vuelve la tranquilidad para los padres con hijos menores de edad. No es una tranquilidad sin condiciones, sino una especie de juego de la oca constante, llevando a los niños de casilla en casilla si...
O suscríbete para leer sin límites
empre corriendo. Pero, al menos, ya sabemos todos cómo funciona.
Puede parecer un chiste de esos que corren por WhatsApp, donde hay padres que bailan en la entrada de los colegios al dejar a sus hijos el primer día de clase. Pero los buenos chistes hacen más gracia porque tienen una parte importante de verdad. Y seguro que si preguntas a amigos con hijos en edad escolar todos confesarán lo mismo: es genial pasar tiempo con la gente que más quieres en el mundo, pero no se puede ignorar que los niños se pelean, se cansan, se aburren, no agradecen nada… Y, lo que es peor, a los menores no hay quien los entretenga tantas horas seguidas durante tantos días seguidos.
No es por criticar a esos seres adorables que tienes como fondo de pantalla en el móvil o cuya foto de carné llevas en la cartera o en el monedero, que eso aún se lleva, pero… es que con tantas vacaciones están ociosos y ansiosos las 24 horas. Quieren el móvil, quieren la tele, quieren dormir cuando no toca y al mismo tiempo no hacer la siesta nunca, quieren pizza y helado cada día y, por supuesto, cuando toca ya no tienen hambre… No me alargo más porque tú también lo has vivido estas últimas semanas.






