Fráncfort dejará los tipos de interés sin cambios por quinta vez consecutiva, aunque la debilidad del dólar y la caída de la inflación en enero dan munición al sector paloma

Si la política monetaria fuese una etapa ciclista, la carrera discurriría por esa fase de pelotón agrupado propia de las jornadas llanas, donde nada parece ocurrir y la somnolencia se apodera del espectador. El Banco Central Europeo dejará este jueves los tipos de interés sin cambios por quinta vez consecutiva, cómodo con el ritmo actual del 2%, vigilante pero confiado en que, tras diez subidas de tipos para contener la mon...

taña de la inflación, y ocho recortes posteriores para descender a la normalidad, los tiempos de tregua, pedaleo constante y guardar fuerzas no están tan mal. Tarde o temprano llegará el sprint.

Con la inflación de enero en un desahogado 1,7% en la zona euro (tres décimas por debajo del objetivo del 2%), sin previsiones macroeconómicas que comunicar hasta el próximo encuentro de marzo, y con el crecimiento de los Veintiuno sin dar señales de desfallecimiento, todos los analistas coinciden en que la pausa en el precio del dinero va para largo. Y podría prolongarse hasta 2027. “Dado el estado actual del mundo, el BCE se ha convertido en algo así como un faro de continuidad; algunos dirían que incluso de aburrimiento”, apunta Carsten Brzeski, jefe de macro de ING. Solo un nubarrón amenaza esa placidez: la fortaleza del euro, o lo que es lo mismo, la debilidad del dólar.