El Eurobanco reafirma su convencimiento de que la inflación está bajo control y no ve necesario tocar el precio del dinero

La estabilidad es una ilusión tan pasajera como difícil de atrapar en los tiempos actuales, pero el Banco Central Europeo parece encontrarse en uno de esos raros paréntesis donde los astros se alinean, la carretera se ensancha, y ya no es necesario acelerar ni frenar. Solo mantener la velocidad y dejarse llevar por la inercia. Eso ha hecho el Consejo de Gobierno este jueves con su decisión de dejar los tipos de interés intactos en el 2% por tercera vez consecutiva. Una racha de inactividad a la que estaba poco acostumbrado tras ocho bajadas casi seguidas para devolver las tasas a la normalidad. A partir de las 14h45, la presidenta de la entidad, Christine Lagarde, ofrecerá más detalles en reda de prensa.

En su comunicado, Fráncfort insiste en que la inflación se mantiene en niveles próximos al objetivo del 2% a medio plazo, y defiende que la actividad está resistiendo. “La economía ha seguido creciendo pese al difícil entorno internacional. El vigor del mercado de trabajo, la solidez de los balances del sector privado y las anteriores reducciones de los tipos de interés aprobadas por el Consejo de Gobierno continúan siendo factores que contribuyen de forma importante a la resiliencia”, señalan. No obstante, apuntan, como suele ser habitual, que hay motivos para seguir vigilantes. “Las perspectivas son aún inciertas, debido especialmente a los actuales conflictos comerciales internacionales y a las tensiones geopolíticas”.