Un tren de Rodalies en la estación de Torre Baró. EFE/Alejandro García
María Jesús Ezquerro |
Barcelona (EFE).- El envejecimiento de la infraestructura ferroviaria, el déficit de inversión y el cambio climático obligan a un giro radical en la gestión de Rodalies: más sensores en vías y taludes, impulso de la IA y protocolos para inclemencias del tiempo. «Es un reto mayúsculo», afirman los expertos consultados por EFE.
La crisis en la que está sumida la red de Rodalies en Cataluña, tras el accidente mortal de Gelida (Barcelona), ha puesto de nuevo al descubierto los problemas de una infraestructura que da servicio de manera habitual a más de 400.000 personas en los días laborables.
El director de Centro Internacional de Métodos Numéricos en Ingeniería (CIMNE) y profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), Sergi Saurí, pone el foco en la falta de inversión en las últimas décadas, consecuencia de la crisis del 2009 y de la prioridad que se dio a la alta velocidad sobre las cercanías, aunque destaca «el esfuerzo» realizado a partir de 2020.













