El Gobierno refuerza el mantenimiento preventivo de Adif y enviará más técnicos

“La red está peor de lo que imaginábamos”. La lacónica afirmación de la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, este martes, resume lo que están encontrando los técnicos que estos días trabajan a destajo para intentar volver a poner en marcha la red ferroviaria de Rodalies tras el colapso de las últimas dos semanas. Taludes que se desmoronan, trincheras que se hunden, túneles agrietados y árboles que se caen. La realidad de una red infrafinanciada y casi abandonada durante muchos años ha emergido de repente y nadie se atreve a poner fecha al fin del caos.

El Ministerio de Transportes anunció ayer la creación de una división para reforzar el mantenimiento “preventivo” en Rodalies y activar equipos técnicos que se encarguen —en exclusiva— de las principales líneas como son la R1, la R2 y la R4. La creación de estos equipos llega después de décadas de dejadez inversora y tras dos semanas en las que Cataluña sufre su mayor crisis de seguridad ferroviaria, que estalló el 20 de enero, cuando se produjo el accidente mortal de Gelida. Rodalies suma ya cuatro días sin servicio y arrastra centenares de incidencias y retrasos y una red ferroviaria totalmente triturada y con funcionamiento intermitente donde —en 10 puntos— los autobuses se han convertido en imprescindibles para cubrir un servicio que no se puede confiar a los trenes. Este miércoles, el portavoz de Renfe en Cataluña, Antonio Carmona, admitía que —16 días después del accidente— solo se había podido recuperar una oferta ferroviaria que no llega “al 80% de la habitual”. La compañía ha perdido entre el 25% y el 30% de los pasajeros habituales.