Al recorte de servicios y prestaciones en el trayecto Madrid-Barcelona se suman las incidencias en Rodalies, la presión de los maquinistas por una mayor atención a la seguridad y el clima de desconfianza de los viajeros tras el siniestro de Adamuz
Más trenes y viajeros que nunca, pero también dos recientes accidentes mortales, un creciente número de incidencias, redes de vías que precisan mayor gasto en conservación y un ambiente de desasosiego entre los viajeros que se ha disparado tras los graves siniestros de Adamuz (Córdoba), el 18 de enero, y
dos-por-la-caia-de-un-muro-sobre-un-convoy-de-rodalies-en-gelida-barcelona.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/catalunya/2026-01-20/varios-heridos-por-la-caia-de-un-muro-sobre-un-convoy-de-rodalies-en-gelida-barcelona.html" data-link-track-dtm="">Gelida, el día 20. El sistema ferroviario ha entrado en una crisis total y el máximo responsable político, el ministro de Transportes, Óscar Puente, no esconde que la infraestructura y los servicios sufren en medio de una tormenta perfecta. Puente incluye como fenómenos adversos desde el cambio climático que ataca a las infraestructuras, hasta “un gap inversor de 30.000 millones en ferrocarril acumulado durante Gobiernos del Partido Popular", según dijo ayer durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados.






