Los problemas en la red ferroviaria catalana se mantienen y la perspectiva de obras en el Garraf complicará la primavera
La crisis ferroviaria se ha cronificado en Cataluña y los vaticinios de lo que está por venir a corto plazo no son buenos. La red de Rodalies permanece inmersa en un sinfín de alteraciones, retrasos y cancelaciones, que ni siquiera ha logrado disimular esta semana durante la celebración del Mobile World...
Congress, con Barcelona convertida en un escaparate para visitantes de todo el mundo y registrando incidencias diversas en las conexiones de los trenes con el aeropuerto de El Prat. En toda la red hay más de 200 puntos con limitaciones de velocidad por obras o por necesidad de ellas. El arranque de las intervenciones en los túneles del Garraf se hará este mes de marzo, según ha confirmado el ministro de Transportes Óscar Puente, lo que complicará aún más la situación. Los trabajos, considerados urgentes por el deficiente estado de la estructura que soporta los puentes en varios tramos de acantilado, obligará a los trenes a circular en una única vía, lo que entorpecerá y ralentizará la circulación por el corredor sur.
Transcurrido un mes y medio desde el trágico accidente de Gelida (Barcelona), donde falleció un maquinista, el servicio de Rodalies Renfe sigue funcionando a trancas y barrancas. Este martes, la circulación de la línea R11 entre Portbou y Figueres quedó interrumpida poco después de las siete de la mañana por una afectación en los sistemas de señalización. Antes de las ocho Adif daba la avería por “solucionada”, pero el perjuicio en los trenes que cubren el servicio hasta Girona y Barcelona perduró durante horas. Al mediodía los retrasos eran superiores a los sesenta minutos.






