El ministro Óscar Puente achaca los siniestros del día 20 “a las abundantes lluvias” y reconoce que “se invierte mucho, pero no es suficiente”
Los dos accidentes ferroviarios del 20 de enero en la red ferroviaria de Rodalies generaron una nueva crisis en este modo de transporte en Cataluña, la de ahora sin precedentes, con una víctima en el accidente de Gelida (Barcelona), un plante de los maquinistas por temor a circular y varios días de parón en el servicio. También ha generado una grieta política, que distancia a ERC del Ejecutivo y agrava la ya existente con Junts. Con las vías bajo gestión de Adif y los trenes tutelados por Renfe, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha dado explicaciones esta tarde en el Senado, donde le han llovido múltiples reproches, y nuevas peticiones de dimisión, después de que tratara de llevar el debate a la falta de atención a esta red ferroviaria catalana durante los gobiernos de José María Aznar y Mariano Rajoy. La comparecencia, con una primera mitad de acalorado debate sobre la tragedia de Adamuz (Córdoba), se ha llevado siete horas (con unos 15 minutos de receso a las 14.45 horas).
La respuesta del Ejecutivo al caos ha culminado esta semana con la presentación de un plan de inversiones de 8.000 millones para el periodo 2026 y 2030. “Invertimos mucho [en Rodalies], pero no es suficiente. El mantenimiento precisa más recursos y una aproximación diferente”, ha dicho el ministro, “pero no es realista ni razonable dar pábulo a propuestas milmillonarias a la vez que se pide mayor esfuerzo en mantenimiento”. El argumentario de Puente ha incluido el desafío a los grupos opositores a que acepten un pacto de Estado para la modernización de las infraestructuras.








