Hace unos meses condenaron al fiscal general del Estado, y uno de los indicios admitidos en su contra era el borrado de su móvil. Algo debía de esconder, razonaron los inquisidores. Lo que García Ortíz temía, con conocimiento de causa, era que sus conversaciones, todas, terminasen en manos de las acusaciones populares, y de ahí a las portadas de los medios. Como ahora con Zapatero

La defensa presenta dos escritos al juez y a la Fiscalía Anticorrupción que siguen la senda de la nulidad de la investigación

Pide al juez que pregunte a la Fiscalía Anticorrupción cuál fue la autorización que solicitó para analizar conversaciones de whtasapp que provenían de la causa originaria de…