A la siciliana en versión ibérica, con garbanzos y bulgur, y con carne: estas combinaciones harán que salgas del atún y el arroz de siempre

Los tomates rellenos son un clásico en muchas casas, un plato que suele complacer a casi todos y admite muchas variaciones que incluyen con muchísima frecuencia arroz hervido y atún en conserva. ¿Tenemos algo en contra del arroz y el atún en El Comidista? De ninguna manera –aquí va una muestra de nuestro respeto por el atún enlatado, y aquí otra para que el arroz no se sienta discriminado–, pero en este artículo queremos ofreceros alguna idea algo más novedosa, para que renovéis vuestro fondo de armario cocinil en lo que a hortalizas rellenas se refiere.

El versátil tomate igual sirve para un roto que para un descosido –a menudo me pregunto qué comíamos en Europa antes de traerlo de América y que su consumo se popularizase–, combina con otras hortalizas, con legumbres, con cereales, con queso (un clásico), con carnes y con pescados. Los tomates rellenos también tienen la ventaja de que aguantan bastante bien el recalentado e incluso se pueden consumir a temperatura ambiente, que al menos en el veranito cada día que pasa se va asemejando más a la de un horno. ¿A quién no le van a gustar?