La salsa de pimientos y tomate es un clásico del recetario tradicional español, que no exige demasiado esfuerzo y siempre sale bien. Prepara el pan para mojar, lo necesitarás

Con la tontuna que nos invade por tierra, mar, aire y redes sociales, muchas veces nos dejamos seducir por recetas de tres ingredientes, inventos healthy super easy o mandangas fit, y no nos damos cuenta de que a veces las fórmulas más sencillas –y ricas– están en nuestro recetario tradicional. En El Comidista estamos empeñadas en reivindicar y actualizar el legado de la cocina popular, y después de publicar maravillas como la carne a la suegra, el estofado, los fideos a la cazuela o la sopa de ajo, hoy le hincamos el diente al pollo al chilindrón.

Este guiso tiene múltiples ventajas: se hace todo en una sola cazuela, no requiere demasiado esfuerzo, siempre sale bien y, sobre todo, produce una salsa de las que gritan “ven a mojar una barra de pan”. El milagro se consigue con una conjunción magistral de tomate, cebolla, ajo, vino blanco y dos tipos de pimiento: el de piquillo, que puede cambiarse sin grandes dramas por cualquier otro rojo de bote, y el choricero, cuya carne o pulpa también se puede comprar envasada para mayor comodidad. Si quieres ver cómo se hace, mira el vídeo de arriba.