Si el salmorejo y el hummus tuvieran una hija en común después de un improbable revolcón veraniego fogoso, podría ser esta crema, porque tiene lo mejor de ambos platos. Mantiene la frescura y el protagonismo del tomate del primero, pero sustituye el pan por garbanzos cocidos, que aportan una textura más cremosa y un interesante extra de proteínas y fibra. Oigo algunos de vuestros pensamientos en forma de voces agudas dentro de mi cabeza, que dicen: “Pero no le llames salmorejo, porque no lo eeees, mimimí, aberración, mimimí, herejía”. Efectivamente, ni lo es ni lo pretende, pero es una receta tirada de hacer, saciante y perfecta para los días de calor que aún quedan, en los que la idea de encender los fogones produce más sudores que el propio final del verano.La clave está, como casi siempre, en los ingredientes. Los garbanzos, mejor si están bien cocidos y son de alguna variedad tierna, mantecosa y con la piel finita: unos de bote decentes cumplen perfectamente. Incluso si te cuesta digerir las legumbres –el primer consejo para mejorar esa molesta y gaseosa reacción suele ser comer más legumbres–, al triturar el hollejo el proceso será más sencillo. Si ni con esas las tienes todas, dales un buen masaje a los garbanzos en un recipiente con agua y ve retirando los pellejitos flotantes (o añade un poco de bicarbonato al agua de remojo si los vas a cocer en casa). Los tomates, aún en plena temporada, con buen color y mucho sabor, harán gran parte del trabajo: una variedad carnosa y fácil de pelar, como los de pera, será la más adecuada. Si los que tienes a mano son más acuosos o huecos pero con la piel fina, te puedes saltar el pelado y ajustar un poco la cantidad de agua (ajústala en cualquier caso, teniendo en cuenta que al enfriarse la crema espesará un poco). Un poco de buen aceite de oliva virgen extra es innegociable; el vinagre opcional pero muy buen compañero de viaje de todos los demás ingredientes. Tiempo: 10 minutosDificultad: Si pelas el tomate tardarás unos minutos másIngredientesPara 6 personas1,2 kg de tomates muy maduros 400 g de garbanzos cocidos (peso escurrido)De ½ a 1 diente de ajo (sin el germen) Aceite de oliva virgen extra al gusto (yo usé unos 60 ml) Vinagre de Jerez o de manzana al gusto Sal Huevo duro picado, bonito en conserva, bacalao desalado, queso, jamón serrano o ibérico en taquitos, anchoas, pimiento, cebolla o tomate picados, uva, melón o garbanzos tostados crujientesInstrucciones1. Si se quiere, pelar los tomates. Lo mejor es hacerles un corte en forma de cruz, escaldarlos unos 20 segundos en agua hirviendo y pasarlos rápidamente a un bol con agua helada: la piel sale sola.2. Quitarles el pedúnculo, trocearlos y pasar a un robot de cocina, vaso batidor o al recipiente donde se vayan a procesar. 3. Triturar los tomates junto con los garbanzos cocidos, el ajo, el vinagre, unos 100 mililitros de agua fría y una pizca de sal hasta obtener una mezcla muy fina. Si hace falta, añadir más agua. 4. Añadir el aceite de oliva virgen extra poco a poco mientras se sigue triturando para que la crema emulsione. Probar y rectificar de sal, vinagre o aceite si fuera necesario, recordamos que tanto el ajo como la acidez subirán con el reposo.5. Refrigerar durante al menos dos horas antes de servir. Servir con cualquiera de los aderezos mencionados más arriba (o los que se te ocurra).Si tienes dudas o quejas sobre nuestras recetas, escríbenos a elcomidista@gmail.com. También puedes seguir a El Comidista en Youtube
Crema fría de tomate y garbanzos, una receta para preparar una vez y comer varias
Esta mutación entre hummus y salmorejo es perfecta para empezar comidas y cenas, e incluso puede convertirse en un plato único si le pones un par de huevos duros, alguna hortaliza en daditos o jamón







