El plato se puede hacer de dos formas: con legumbres de bote o cocidas por ti. El secreto de ambas es el remate final con tahini

Probé esta sopa por primera vez hace dos veranos, en casa de mi madre, y me quedé pensando: ¿cómo no se me había ocurrido antes mezclar garbanzos con tahini? Los dos se entienden a la perfección: el sabor suave de la legumbre y el punto tostado del sésamo hacen una combinación redonda.

Desde entonces, se ha convertido en una de mis sopas favoritas para el otoño: sencilla, nutritiva y con ese toque cítrico que alegra cualquier día gris. Se puede preparar con garbanzos secos, si tienes tiempo y ganas de hacerlo como antes, o con garbanzos de bote, si lo que quieres es comer rico sin complicarte la vida. En ambos casos, el resultado sigue siendo espectacular.

Remojar los garbanzos durante 24 horas en abundante agua.

Si no tienes tanto tiempo, añade una pizca de bicarbonato y déjalos al menos ocho horas.