Sencillo, rápido de hacer y con un toque cítrico. Así es la sopa de lentejas libanesa, el adas bil hamod, un delicioso plato de cuchara caldoso y ligero. Se trata de una receta donde la legumbre comparte un inusual protagonismo con el limón, con un sabor frontal y predominante en cada bocado. Las recetas de olla no son exclusivas de la gastronomía española; otros rincones del mundo han sabido elaborar ricos caldos. En la línea del Mediterráneo, de hecho, han nacido cientos de deliciosas recetas, como la zuppa di lenticchie italiana o las fake soupa griegas. Son platos, por lo general, desconocidos para los comensales españoles, pero que al probarlos se descubre una afinidad innegable al paladar. Se trata de unas características comunes de los recetarios de todos los rincones del mare nostrum que hacen que los sabores resulten deliciosos y reconocibles, con independencia de la distancia entre naciones. Es el caso de esta riquísima sopa de lentejas.
Como todos los platos de legumbres, la sopa de lentejas libanesa presenta múltiples bondades nutricionales. De acuerdo con la Federación Española de Nutrición (FEN) la legumbre le aporta una gran cantidad de proteínas de origen vegetal, con un aporte bajo de grasas. Las lentejas también son fuente de proteínas, entre las que destaca la tiamina, que facilita al organismo a transformar los carbohidratos en energía. Una ración de lentejas cubre casi el 30% de la ingesta recomendada de tiamina para un hombre de 20 o 39 años con actividad física moderada. Pero, por supuesto, las lentejas son populares por su alto contenido en fibra. Aunque presenta un aporte menor que otras legumbres, también contienen unos ocho gramos de fibra por cada ración de 70 gramos.







