Ciudad abierta"Un Gobierno que renunci� hace a�os a cumplir su obligaci�n constitucional de entregar unas cuentas p�blicas, �por qu� iba a ser diligente en la respuesta a graves crisis como la que vive Ceuta?"El presidente del Gobierno, Pedro S�nchez.EFEActualizado Martes,

septiembre

00:01Audio generado con IA�Cu�ndo empezaron las vacaciones de S�nchez? Ha sido muy comentado un desliz del presidente en su primera entrevista de la nueva temporada: preguntando en la Ser por una posible visita del Rey a Ceuta, el l�der socialista se�al� que Felipe VI nunca ha ido a la ciudad aut�noma, pese a llevar reinando �m�s de 20 a�os�. Confusiones de la rentr�e, quiz�s. Pero llama la atenci�n algo que el presidente a�adi� despu�s: que hay razones suficientes para que el monarca visite Ceuta y Melilla, y que, �cuando se den las condiciones para ello�, ese viaje �se har�.En otro momento, o con otro presidente, esta declaraci�n habr�a sido vista como un gran acontecimiento. El problema es que S�nchez anunci� esa futura visita del Rey con la misma firmeza con la que prometi� que presentar�a los presupuestos de 2026. Y los de 2025. Y los de 2024. Recordar esto confirma algo m�s que el nulo valor de la palabra del presidente, su nefasta costumbre de anunciar con gran solemnidad cosas que luego no cumple. Esto puede resultar deprimente, pero ha sido un rasgo de estilo del l�der del PSOE desde el primer d�a. Lo que es m�s propio del tardosanchismo es que S�nchez lleva mucho tiempo haciendo dejaci�n de algunas de las tareas m�s b�sicas de un Ejecutivo. Lo ha hecho con la obligaci�n de presentar unos presupuestos a las Cortes, y lo ha hecho en el �ltimo mes con la crisis de Ceuta. Un Gobierno que renunci� hace a�os a cumplir su obligaci�n constitucional de entregar unas cuentas p�blicas, �por qu� iba a ser diligente en la respuesta a graves crisis como la que vive la ciudad aut�noma? Aceptada la anomal�a y la inacci�n como normas de funcionamiento del Ejecutivo en algunas �reas, �por qu� no iba a extenderlas a otras?No parece que S�nchez comenzara sus vacaciones el 31 de julio de 2026. Hace mucho tiempo que da la impresi�n de haberse tomado un respiro de aspectos importantes de su trabajo. No de los que le pueden importar m�s a un pol�tico profesional, como son las maniobras para permanecer en el cargo o el ejercicio de aquellos aspectos del poder que pueden resultar gratos o pol�ticamente rentables. Pero s� de muchos elementos que importan a los ciudadanos y que conciernen al funcionamiento esperable de un pa�s avanzado. La propia relaci�n con Marruecos lo demuestra. Hace m�s de cuatro a�os -el 2 de mayo de 2022-, el Gobierno confirm� que los tel�fonos del presidente y de varios ministros hab�an sido espiados con el programa Pegasus. Todos los indicios apuntaron entonces -y varias investigaciones period�sticas lo han apuntalado despu�s- a los servicios de inteligencia marroqu�es. Sin embargo, el Gobierno no articul� el m�s m�nimo reproche al pa�s vecino; m�s bien prosigui� una opaca, y a todas luces fracasada, estrategia de cesiones y apaciguamiento.Es comprensible que, a falta de explicaciones serias por parte de Moncloa, la opini�n p�blica haya entretenido todo tipo de teor�as acerca de los motivos de la no-reacci�n de S�nchez ante aquel espionaje. Pero ni siquiera necesitamos entender las motivaciones del presidente para constatar lo an�malo que resulta su respuesta a aquel episodio, y el precedente que sent� para lo que ha estado ocurriendo este �ltimo mes. Si S�nchez no respondi� con firmeza ante Marruecos cuando espi� sus propias comunicaciones personales, �por qu� deber�a extra�arnos que tampoco lo haya hecho cuando ese pa�s ha puesto en jaque la estabilidad de Ceuta, es decir, de la propia Espa�a? �Cu�ndo, exactamente, decidi� S�nchez dejar de hacer su trabajo -o lo que concebiblemente ser�a el trabajo de un primer ministro europeo- en lo referido a la relaci�n con nuestro vecino m�s problem�tico?En definitiva, la crisis de Ceuta solo apuntala la impresi�n de una legislatura que, si no fuera por su tono bronco y por la sucesi�n de crisis y esc�ndalos, podr�amos considerar vacacional. S�nchez reivindic� en la Ser su derecho al descanso, y qui�n puede dudar que lo tiene. El problema es que esas vacaciones parecen haber empezado mucho antes de lo que deb�an.