¿Tiene derecho al descanso un presidente del Gobierno? Claro, por supuesto. ¿Puede afrontar en remoto la gestión de una crisis como la de Ceuta el presidente desde su lugar de descanso? Sin duda, por qué no.PublicidadLo que ocurre es que cuando el periodista Aimar Bretos preguntaba en el día de ayer al presidente del Gobierno por su descanso estival, la pregunta no se formulaba en abstracto. Se formulaba con relación a una crisis desencadenada hace un mes y a la que el Gobierno no ha dado una solución a la altura de la gravedad de la situación. La ausencia del presidente Sánchez -incluso aunque tal ausencia sea en alguna medida una percepción inducida por la oposición y sus medios afines, dado que ha trabajado desde su residencia de verano y visitó la Ciudad Autónoma-, daña algo mucho más grave que la imagen, daña la confianza en este Gobierno.Es un hecho que se tardó mucho en dar una respuesta, como lo es el carácter fragmentario de la misma y la traslación a la opinión pública de un mensaje, respecto del gobierno de Marruecos, de todo punto inverosímil. Es imposible dar credibilidad a la hipótesis (por llamarla de algún modo) de que el Marruecos de Mohamed VI es un país amigo que colaboró desde el primer momento en la contención del salto de los días 30 y 31 de julio. Como lo es responsabilizar de aquellos acontecimientos a Rusia, Israel y la internacional reaccionaria sin mencionar al propio Marruecos.Por otra parte, durante este mes ha habido ministros lanzando mensajes contradictorios, no sólo en cuanto a la información que manejaba el CNI, sino incluso respecto de lo que había que hacer con los migrantes que permanecieron en la Ciudad Autónoma después de los primeros días de agosto y que, hoy por hoy, continúan allí. Albares y Marlaska han manifestado que la prioridad era y es devolver a los migrantes. Torres, al frente del mando único desde hace una semana, tuvo que reconocer que no podía devolverse a nadie sin seguir los procedimientos legalmente establecidos aunque recalcó que la prioridad era que regresaran, los menores también, a Marruecos. Mientras hay ministras trabajando en la asistencia y la gestión de los expedientes de los migrantes, como está haciendo con los menores Sira Rego, otras como la de Sanidad, con competencias muy limitadas sobre el terreno, ha salido al paso para explicar que el sistema no estaba colapsado sino tensionado o para afearle a las derechas su reclamo de llevar a cabo, sin justificación sanitaria alguna, confinamientos. Elma Saíz explicó en su comparecencia del pasado viernes en el Congreso el trabajo de su ministerio e hizo llamamientos a no impedir la acción de organizaciones como Cruz Roja, a rebajar la tensión y a contener la violencia. Por su parte Bolaños aseguró, un día antes, que “el Estado estaba presente en Ceuta”. PublicidadEl problema, sin embargo, es que esta crisis no se resuelve con una presencia rutinaria o incluso reforzada del Gobierno central en el territorio de la Ciudad Autónoma, sino con un plan extraordinario de acción y una estrategia de comunicación del mismo que debiera haber dado cuenta de la intensidad de la emergencia, pero también de la capacidad de las instituciones del Estado para ofrecer una respuesta. Una respuesta en clave de recursos y servicios que neutralizara cualquier atisbo de conflicto desde el primer momento y que expusiera las inconsistencia y la propaganda racista de las derechas.Es evidente que ha habido una implicación de distintos ministerios en la resolución de la crisis humanitaria de Ceuta, pero eso no equivale a adoptar un plan, a seguir una estrategia que debía haberse traducido en medidas concretas en clave, por un lado, de respeto a los derechos humanos y, por otro, en el establecimiento de una posición respecto de Marruecos siguiendo una línea argumental que, por otra parte, el PSOE no parece tener a su disposición desde que, en sintonía con los EEUU, reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental.Ceuta es el escenario de una crisis de origen geopolítico que ha adquirido una dimensión humanitaria imposible de soslayar. Este cariz de emergencia desatendida en medio de una intensificación de los discursos racistas y, específicamente, islamófobos por parte de las derechas españolas, da como resultado otra crisis encadenada a las precedentes, una de índole institucional. No ha habido una acción política del Ejecutivo de Pedro Sánchez que de un modo claro, contundente e inequívoco tratara de abarcar esta concatenación de crisis en toda su complejidad.PublicidadEn la entrevista del día de ayer Pedro Sánchez manifestó un nivel de desconexión preocupante e insólito respecto de la gravedad de la crisis en Ceuta. Es evidente que el presidente del Gobierno necesitaba unas vacaciones y tenía el derecho a cogerlas, pero también lo es que lo tiene muy difícil para encontrar la fórmula con la que salir de ésta. Y si todo lo que tienen que ofrecer es la visita de Felipe VI a Ceuta, definitivamente, en el entorno de Pedro Sánchez no hay nadie que le quiera.
Sánchez no tiene quien le quiera
¿Tiene derecho al descanso un presidente del Gobierno? Claro, por supuesto. ¿Puede afrontar en remoto la gestión de una crisis como la de Ceuta el presidente desde su lugar de descanso? Sin duda, p...













