Actualizado a las 20:03h.

Pedro Sánchez ha elegido la entrevista con la que inauguraba el curso político en la cadena Ser para introducir al Rey en la polémica sobre su gestión de la crisis de Ceuta. Lo hizo de manera premeditada y expresa: «Llevo ocho años gobernando. El Rey lleva reinando más de veinte años. ¿Cuántas veces ha ido a Ceuta o Melilla?». Felipe VI reina desde junio de 2014, es decir, desde hace doce años. Sánchez erró en el dato mientras ironizaba precisamente sobre quienes consideran excesivos sus ocho años en la Moncloa. El error sería anecdótico si no supusiera una comparación insólita y, sobre todo, improcedente entre el jefe del Ejecutivo y el jefe de Estado, dos niveles jerárquicos absolutamente diferentes en nuestro ordenamiento constitucional. Sánchez utilizó a Felipe VI como comodín para desviar el debate sobre su falta de acierto ante una crisis que este fin de semana cumplió un mes y que mantiene a Ceuta sometida a una extraordinaria presión social, económica y de seguridad. El Gobierno dice que todavía permanecen en la ciudad unos 5.000 inmigrantes, pero las autoridades locales creen que son muchos más.

Pero la comparación encierra algo más: aflora un reproche inédito hacia Felipe VI que Sánchez había mantenido hasta ahora fuera de su discurso público, aunque uno de sus ministros –Óscar Puente– haya ido preparando el terreno en las últimas semanas. No resulta aventurado recordar el contraste que dejó Paiporta durante la trágica dana de 2024: los Reyes decidieron permanecer junto a los vecinos pese a recibir barro e insultos, mientras el presidente fue evacuado por su dispositivo de seguridad. Más recientemente, el pasado 1 de agosto, el Monarca reclamó que el Estado garantice la seguridad de Ceuta y Melilla y evitase la repetición de unos hechos que causaron decenas de muertos. Este pronunciamiento excepcionalmente directo fue subrayado seis días después cuando Felipe VI recibió en Marivent a Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, quien explicó después que el Monarca le había transmitido personalmente su voluntad de visitar la ciudad. El Gobierno sostuvo entonces que ese viaje se produciría «cuando sea oportuno» y en «coordinación absoluta» con la Casa del Rey.