Personas mayores que salen a pasear con gas pimienta dentro del bolso, padres que acompañan a sus hijas a todas partes, incluso a misa, comerciantes que graban peleas frente a sus tiendas, ruidos de madrugada que impiden el descanso, insalubridad en parques y portales, negocios de hostelería que echan el cierre definitivo... hay quien incluso ha puesto a la venta su casa para mudarse a la península. Los vecinos de Ceuta con los que ha hablado 20minutos un mes después de la entrada masiva de más de 80.000 migrantes aseguran que la situación ha ido a "peor", calculan que hay alrededor de 10.000 inmigrantes "deambulando" por la ciudad, tres mil de ellos menores —un dato que constata el gobierno local y los sindicatos policiales— y denuncian que su día a día está plagado de situaciones de peligro. A eso le suman una absoluta desconfianza en los gobernantes, por la ineficacia de las medidas puestas hasta ahora para devolverles la seguridad y la convivencia pacífica de la que hacían gala hasta el 31 de julio. "Que nos los quiten de las calles, así no se puede vivir", solicitan."Es espeluznante la situación. Nos sentimos rodeadas, da miedo salir, y aquí en la tienda no vendemos nada". Quien habla es Cecilia Márquez, propietaria de Modas Cesy´s, una tienda de ropa de mujer y artículos de niño en el centro de Ceuta. Márquez no sabe cómo va a poder afrontar el pago del alquiler de su comercio este mes: "Tengo artículos de niño como mochilas escolares, debería estar vendiendo 800 euros diarios con la vuelta al cole y sin embargo no llego a 30 al día", explica. Esta comerciante ceutí dice que "no ha mejorado nada" la situación en la ciudad. "Esto va a peor, es una odisea", describe. Su marido le lleva en coche a la tienda casi todos los días, pero cuando él trabaja, toma el transporte público. "Y cualquier día algo me va a pasar", lamenta. Hace unos días Márquez grabó en vídeo una pelea entre migrantes frente a su tienda que se viralizó. Lo hizo público, cuenta, para que todo el mundo viera cómo es su día a día. Sobre los migrantes, que por cientos se apostan y deambulan en las calles, pide "que los devuelvan, pero ya". Le urge porque no quiere imaginarse a su hijo yendo solo al instituto a partir de la semana que viene, ni quiere que a su hija le tenga que acompañar su novio a todas partes. "Los inmigrantes están cada día peor. Roban en los tendederos la ropa... Todo lo que te diga es poco", dice esta ceutí de 43 años, a la que sus vecinos le transmiten que "están asustados, en alerta ya que la situación es fea". Cuenta que incluso hay gente que ella conoce que "se plantea vender la casa y mudarse a la península". Está enfadada y triste, a partes iguales: "Tengo ganitas de llorar", dice.Las asociaciones de vecinos de Ceuta han cobrado un inmenso protagonismo durante el último mes. Organizan protestas para exigir la devolución de los sin papeles y que no se usen colegios o polideportivos como albergues temporales. Sus portavoces están trasladando públicamente las inquietudes y miedos de los ciudadanos de las barriadas más afectadas. Como Loma Colmenar, donde el Gobierno ha levantado un campamento temporal de acogida que se ha probado insuficiente para las necesidades, lo que lo convierte en uno de los sectores ceutíes más afectados por esta crisis. Rafa García Ibáñez es el máximo representante vecinal y así es como describe cómo siguen a un mes del asalto masivo: "Aquí hay ahora más personas que nunca tiradas en la calle. No ponen más carpas, no entendemos a qué esperan, y nos encontramos peor que el primer día", describe. García denuncia que el Gobierno directamente miente con las cifras de los migrantes expulsados y los que aún permanecen en Ceuta. "Solo menores en la calle no acompañados yo diría que son más de tres mil. Uno no sabe ya qué hacer. Es una pena, la pena más grande del mundo ver a los niños durmiendo en la calle y esperando que les demos de comer. Esto es muy duro y muy difícil de explicar. Somos un pueblo muy solidario, pero que invadan así nuestro barrio, eso es otro tema", expone."Es una pena, la pena más grande del mundo ver a los niños durmiendo en la calle y esperando que les demos de comer"Sus vecinos, en efecto, llevan días protestando públicamente porque desde la apertura del centro temporal no dejan de apostarse en las calles del barrio migrantes que antes, dicen, estaban en la playa de El Trampolín o escondidos en las montañas. "Ha habido claramente un efecto llamada, y como no caben en las carpas, los tenemos durmiendo en colchones en los portales y si te descuidas les pisas la cabeza. Hacen colas para entrar en los dispositivos, pero se pelean entre ellos y no dejan dormir a los vecinos", explica García. Esta semana, por fin, y tras varios altercados, la Policía Nacional ha establecido un dispositivo especial en la zona, pero los encontronazos son constantes, día a día, noche a noche, en las calles de Loma Colmenar. "Es una locura", dice el representante de los vecinos.Fatima sora Abselam vive en Loma Colmenar con su marido y sus cuatro hijos. Se reconoce "caballa", como les dicen a los ceutíes de pura cepa, y quiere que todo el mundo sepa cómo es vivir ahora en su barrio: un día a día de carreras policiales, inseguridad, portales y patios que acumulan basura... "En Loma estamos peor ahora que hace un mes", afirma sin dudarlo. "Nosotros, a diferencia de otros barrios no nos hemos negado a acoger migrantes, pero no puede ser que haya niños, familias enteras durmiendo en la calle. Lo único que pedimos es que los recojan a todos para que recuperemos la normalidad. Que nos los quiten de las calles, así no podemos vivir", resume.Esta vecina no ha ido ni un solo día a la playa en todo este mes, sus hijas no han podido salir a jugar a la calle, ni siquiera a los patios de los bloques de pisos, donde comen, descansan y hacen sus necesidades los migrantes. Tampoco han ido a caminar a la zona de Benzú donde tanto le gusta ver el atardecer. Sí sale a las protestas vecinales y graba desde su ventana el continuo "pilla-pilla" de las carreras entre migrantes y policías, barrio arriba. Como Fátima, muchos son los vecinos que sienten que esta situación les ha robado el mes de agosto. Rafa García, el líder vecinal de Loma Colmenar, alerta de un fenómeno nuevo que él ha detectado. "Al día los 30 día veo que ellos han encontrado personas que ya se están haciendo líderes y eso es un peligro, porque se pegan 24 horas en la calle y pueden organizar a una masa. Si nos quejamos de que no nos dejan dormir, y llamamos a la Policía, uno de esos líderes pide tirar piedras, y se lían todos a tirar piedras", advierte. García describe que los ánimos de las dos partes, los vecinos y los recién llegados, están cada vez más caldeados. "Los migrantes tiene más necesidades y chillan a los mayores si no les dan comida, cómo crees que actuará un vecino que ve que chillan a sus padres, 'dame, dame', imagina lo que puede pasar".Todos los ceutíes consultados remarcan que son conscientes de que los migrantes que deambulan con lo puesto merecen un trato humanitario. Pero dicen que tras treinta días se incrementan los actos vandálicos, los tirones de bolso, peleas y agresiones sexuales entre ellos, según el "boca a boca" entre los vecinos. "No sabemos con qué personas tratamos, si hay entre ellos abogados o médicos o ladrones o violadores", dice Manuel Díaz, tesorero de la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos de Ceuta. "Si salir por algunos barrios para un hombre es difícil, que te sientes intimidado si te cruzas con diez o doce de los inmigrantes que están en la calle, para una mujer y sus hijas, es imposible". Diaz es de los ceutíes que envió unos días de este mes a sus hijos a la península, a casa de familiares. "Es que nos han robado la playa, porque si vas a La Ribera, te puedes sentar, pero tienes a los migrantes, que no sabes si están de salud perfectamente, duchándose y haciendo allí sus necesidades". Los comercios de alimentación de los barrios con más presencia de migrantes son los únicos que han visto subir sus ventas, y los vecinos denuncian que a algunos abusan de los recién llegados. "Si una barra de pan cuesta un euro, les están cobrando dos", pero otros también se están negando a venderles alcohol, para frenar altercados y trifulcas. Según los vecinos, los comerciantes que más han sufrido son los de la hostelería, chiringuitos de playa o bares de Ceuta, donde cualquier agosto sobre todo por la noche tienen las terrazas llenas; "Se nota que las personas no suelen salir y eso repercute". Diaz pone de ejemplo el chiringuito Spoon, "como solo trabajan en verano se está pensando despedir a la mitad de la plantilla e incluso cerrar definitivamente". Los vecinos no dejan de organizar protestas, algunos piden albergues y otros directamente la expulsión "a los invasores". Todos siguen de cerca la evolución de las medidas que tome el Gobierno tras la declaración del "mando único" para la seguridad de Ceuta. "Estamos en contacto con Vivas (Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta) y creemos que esto se puede solucionar si el Gobierno decreta órdenes de expulsión", señala Díaz, de la federación provincial vecinal. "No entendemos por qué deambulan de forma ilegal, cuando además se escucha que Bruselas permite su devolución y Marruecos las acepta", resume. Aunque demandan una solución a la situación actual, también reclaman una actuación a largo plazo: "Que mañana, cuando se devuelva a los 10.0000, no estará todo arreglado y tenemos una frontera mal preparada. Hay que enfocar las ayudas al refuerzo de Ceuta y Melilla. Si han entrado con un espigón de 15 metros a nado por qué no hacer un espigón de cinco kilómetros. Así no entran más por ahí o al menos, si entran ya no será que la infraestructura esté mal".