Actualizado S�bado,
agosto
22:57La crisis migratoria que sacude Ceuta desde la entrada masiva registrada el pasado 30 de julio ha terminado por alterar las rutinas de algunas de sus barriadas. El miedo, la sensaci�n de inseguridad, la suciedad y la incertidumbre ante cu�nto tiempo puede prolongarse esta situaci�n marcan el relato de los representantes vecinales, que este s�bado fueron protagonistas en el Sal�n de Plenos de la Asamblea del Ayuntamiento. No era la primera vez que el presidente ceut�, Juan Jes�s Vivas, se ve�a cara a cara con ellos, pues la ronda de encuentros vecinales se inici� la pasada semana.El paso de los d�as no diluye los lamentos, subraya la desesperaci�n.Juan Jes�s Vivas insiste una y otra vez en pedir �unidad, templanza y serenidad�. Un mantra para calmar las voces que llegan desde los barrios, esa realidad inc�moda bajo la avalancha.Samir es padre de familia. Su reivindicaci�n apela a lo elemental, tan esquivo ahora: �Quiero poder salir de casa con mis hijos. Necesitamos respirar y rebajar tensiones�, explica. �Si no pueden ni ir al parque, los ni�os pierden la infancia�, secunda otro l�der vecinal.La preocupaci�n no se distribuye de manera uniforme. Son las zonas perif�ricas las que soportan con mayor intensidad las consecuencias de la presencia de miles de migrantes que permanecen todav�a en Ceuta. �Esto es un descontrol total�, asegura Jos� Mar�a Romero (representante vecinal del barrio Recinto Sur).Una parte est� siendo atendida en los espacios habilitados por las administraciones y otros permanecen en asentamientos improvisados. Los vecinos aseguran, adem�s, que hay personas alojadas en viviendas, locales y trasteros en condiciones de hacinamiento, con numerosos ocupantes (en torno a 15 en algunos casos) compartiendo espacios muy reducidos. Son personas ocultas para todas las administraciones, que esperan el mejor momento para emerger en su prop�sito a largo plazo: llegar al continente europeo.El Gobierno de Vivas se enfrenta al reto de conocer qui�n permanece alojado en esos lugares y en qu� condiciones, sin posibilidad de llevar un registro o control de momento. Hay una curiosa transversalidad entre los representantes vecinales: �Esto no va de izquierda o derecha�. La urgencia ha diluido las ideolog�as. Se impone el deseo de normalidad sobre todas las cosas.Un migrante se marcha del Trampol�n, con sus pertenencias.EFEPorque la seguridad es la palabra que m�s se repite cuando los vecinos describen lo que ocurre tras las �ltimas horas de la tarde. Critican la �escasa� presencia policial en determinadas zonas cuando cae el sol y la zozobra es mayor en algunos barrios. De hecho, como describen varios de los que se sit�an ante Vivas, cuando desaparece la luz muchos se recluyen como mejor soluci�n. Hablan de una sensaci�n de descontrol, de grupos numerosos de j�venes ocupando determinados espacios y de calles que, sostienen, han dejado de utilizarse como antes.La cotidianeidad del d�a a d�a tiene adem�s una dimensi�n mucho menos visible: la acumulaci�n de residuos y las condiciones de insalubridad en determinados puntos. �Los vecinos no abren las ventanas por el olor�, denuncia uno de los asistentes al encuentro con Vivas.La queja refleja el desgaste producido por una crisis que ha trascendido ya la gesti�n estrictamente migratoria para afectar a los servicios municipales y al funcionamiento ordinario de algunas zonas. El propio Gobierno de Ceuta admite que servicios y seguridad se encuentran entre los asuntos prioritarios ante la sentencia de los vecinos que aseguran �estar al l�mite�. Piden, adem�s, que Ceuta no afronte sola una situaci�n que, consideran, deber�a afectar al conjunto del pa�s. �No queremos vernos solos. Queremos que Espa�a entera nos apoye. Hoy nos ha tocado a nosotros, ma�ana puede ser a otros�, resume uno de los asistentes.En el horizonte m�s pr�ximo aparece tambi�n una fecha que inquieta especialmente a las familias. Quedan apenas unas semanas para la vuelta al colegio, donde los menores tendr�n que volver a desplazarse diariamente a los centros educativos (muchos de ellos sin acompa�amiento). �Tenemos hijos de 13, 14 o 15 a�os que van solos a clase�, advierte uno de los representantes vecinales. �As� no pueden salir a la calle ni volver del colegio�. Esa inquietud convierte el calendario en una cuenta atr�s para unas familias que no podr�n adaptar sus horarios a una situaci�n excepcional.El presidente Vivas no descompone el gesto y apela a la �compostura�, mientras ensalza el comportamiento �ejemplar� de la ciudadan�a, reconocido m�s all� de esta capital en otro continente que se reivindica como coraz�n de un pa�s. �Si el Gobierno nos abandona, que por lo menos no lo hagan los espa�oles�, sentencia Jos� Mar�a Barrio.












