Inseguridad, tristeza y abandono son las tres palabras más utilizadas por muchos ceutíes para explicar cómo se sienten tras la entrada masiva el pasado jueves de miles de personas por la frontera del Tarajal, algo que todavía no alcanzan a comprender los 85.000 habitantes de la ciudad autónoma. La presencia en las calles de Ceuta durante la jornada del 30 de julio y el día siguiente de entre 50.000 y 60.000 inmigrantes llegados de Marruecos ha sido una imagen que no olvidarán los vecinos de una ciudad que ya ha vivido crisis migratorias precedentes pero no de tan importante calibre y dimensión. Este lunes todavía muchos ciudadanos, como relatan a EFE, no se explican las razones por las que ocurrieron los hechos del pasado jueves, pese a que tienen presente que los días 17 y 18 de mayo de 2021 se produjo un episodio similar con el acceso por la misma zona de entre 12.000 y 15.000 personas. Vivieron estos momentos de entrada con mucha tristeza. "Todavía no alcanzamos a entender que nadie frenara el acceso constante de personas cuando lo estaban haciendo de una manera totalmente ilegal, parecía que le facilitáramos la entrada", cuenta el dueño de un quiosco situado en el centro que se vio obligado a cerrar sus puertas ese día y el viernes. "No es normal que se produjera este acceso sin que nadie le pusiera freno. Dejaban entrar a todo el mundo como si aquí no pasara nada", sigue lamentándose el hombre, próximo ya a la jubilación. El mismo sentimiento comparte el empleado de una de las muchas cafeterías instaladas cerca del Ayuntamiento de Ceuta. "Era un sentimiento de impotencia y de tristeza porque veía que entraban miles de personas y temía lo peor", relata Luis García. Este ceutí de nacimiento tiene claro que la entrada se tuvo que haber frenado antes y ahora pide que todos vuelvan a su país de origen, "porque no es normal que los ciudadanos hayamos estado encerrados en nuestras casas sin ni tan siquiera comprar pan". Otros ceutíes se refieren a la imposibilidad de poder salir a la calle tanto el jueves como el viernes por la inseguridad de la presencia de miles de personas deambulando sin rumbo por distintas barriadas y el centro de la ciudad. "Nos encerramos como en la pandemia, parecía que había vuelto otro virus como el covid. Yo desde mi casa veía pasar por la calle a miles de marroquíes que hacían gestos pidiendo comida y tabaco, era increíble", afirma José Luis Vega, el propietario de una de las tiendas ubicadas en el centro. Mohamed Abdelkader, que trabaja en un restaurante, se suma a las críticas por la situación vivida. "Hemos estado abandonados, en mi barrio los propios vecinos tenían que echar a los migrantes porque hay muchos niños pequeños y teníamos hasta cierto temor", cuenta. El caso es que ceutíes que profesan la religión católica, musulmana, hebrea e hindú no alcanzan todavía a comprender lo ocurrido en esas horas del jueves. "Un día negro para la historia de Ceuta", puntualiza un agente de la Policía Local. Este lunes los ceutíes intentaban ya ir recuperando la normalidad y tratan de pasar página de un capítulo que quedará grabado en la retina de los que lo vivieron de cerca.
Inseguridad y tristeza entre los ceutíes tras la avalancha de migrantes: "Veía que entraban miles de personas y temía lo peor"
Vecinos de la ciudad autónoma relatan cómo vivieron las horas más críticas y denuncian abandono: 'No es normal que hayamos estado encerrados en nuestras casas'.











