Actualizado Domingo,

agosto

17:01La ciudad aut�noma de Ceuta vive una situaci�n de extrema tensi�n en los alrededores del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Cientos de personas que lograron cruzar la frontera recientemente se agolpan ahora en las inmediaciones del recinto, el cual se encuentra muy por encima de las 512 plazas que dispone. La desesperaci�n es palpable entre quienes no han conseguido registrarse y se ven obligados a deambular por el monte colindante o las playas cercanas, mientras la Polic�a Nacional intenta mantener el orden en los accesos.La falta de suministros b�sicos es la principal preocupaci�n de los migrantes que esperan una oportunidad para obtener una cama y comida diaria. Un ciudadano marroqu�, sentado sobre unas rocas cerca de la carretera que conduce al centro, resume la angustia del colectivo: �Amigo, pan, leche, galletas, por favor, hermano. Llevamos tres d�as sin comer�. A pesar de los esfuerzos policiales por despejar la entrada, el bosque y las laderas est�n llenos de j�venes de diversas nacionalidades, incluyendo argelinos, sudaneses, malienses, afganos y palestinos. Muchos de estos j�venes, como Adam, un chico de Tetu�n, formaron parte de la cadena humana de m�s de 50.000 personas que irrumpi� en la ciudad a trav�s del espig�n. Adam, que viste una camiseta del futbolista Achraf Hakimi, intenta mantener el �nimo afirmando: �Somos todos hermanos, amigo� y a�ade �T� y yo hermanos�. Sin embargo, su relato sobre el cruce desde Castillejos es crudo. Seg�n explica, la actuaci�n de las autoridades marroqu�es fue selectiva y violenta: �Hab�a tres cuatro gendarmes por aqu�, por all�... Lanzaban piedras a la gente. Nos pegaban con las porras. Nos echaban a los perros encima. Lo �nico que no quer�an era que entr�ramos por la frontera a pie. Nos echaban hacia el agua. Por ah� les daba igual que entr�semos a Ceuta o que nos ahog�semos�.Para los que logran entrar en el CETI, el futuro se divide en diversas posibilidades legales, que van desde la expulsi�n hasta el inicio de tr�mites de asilo o permisos de residencia por arraigo familiar. No obstante, el miedo a las represalias es constante. Un joven sudan�s, que prefiere mantener el anonimato, comenta: �I don't want to have problems with anyone�.La fatiga f�sica es otro factor cr�tico en este escenario. En las playas cercanas, la Polic�a Nacional custodia a grupos que se concentran sobre la arena, llegando incluso a requerir asistencia m�dica urgente. Recientemente, un inmigrante sufri� convulsiones y tuvo que ser evacuado por sus propios compa�eros ante la mirada de los vecinos. Como bien se�ala un taxista de la zona, el estado de los reci�n llegados es l�mite: �Ya no aguantan m�s. Est�n cansados, apenas est�n comiendo ni bebiendo�. La convivencia en el monte se vuelve cada vez m�s dif�cil debido al fr�o nocturno y la escasez de alimento, lo que ha provocado que la gente no aguante mucho m�s. CeutaMarruecosinmigraci�n