0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta es un polvorín a punto de estallar. Otra vez. Con una capacidad de 512 plazas, aunque ahora mismo acoge a 700 personas, cientos de inmigrantes que esta semana cruzaron a España con la permisividad de Marruecos esperan, cada vez más nerviosos, su turno para poder acceder al recinto, en el que poder encontrar algo tan básico como el agua o la comida, que no encuentran en la calle. La Policía Nacional trata de mantenerlos a raya, pero la desesperación se palpa en el ambiente de la zona que se ha convertido en el actual punto caliente de la crisis migratoria.A las afueras de la ciudad, la única forma de llegar al CETI es andando. Los taxistas se niegan a aproximarse, ni tan siquiera al perímetro que establece el dispositivo de seguridad de policías y militares. La playa de Benítez, próxima a la instalación, ya avanza parte de la situación, que roza la insalubridad. Decenas de subsaharianos, a la sombra de los árboles que dan comienzo a la playa: sudaneses, palestinos, yemeníes, y algún que otro marroquí que, a diferencia de la mayoría de sus compatriotas que han abandonado España, se resisten a marcharse. También se esconden en los montes próximos al CETI, en los que se ven campamentos improvisados en los resguardarse de las largas noches al raso. Tienen un número de espera, con el que podrán acceder al interior del recinto cuando se vayan liberando plazas con la salida de otras personas hacia la península.Un grupo de migrantes espera en el exterior del CETI de Ceuta —que actualmente se encuentra a plena capacidad— tras las travesías masivas y mortales desde Marruecos. Violeta Santos Moura / ReutersEste domingo la Policía trata de evitar los momentos de tensión vividos anoche, cuando tuvo que intervenir ante un intento de entrada a la fuerza por parte de personas desesperadas del exterior. Fuentes policiales no dudan de que se pueda revivir a medida que pasen las horas, cuando la sed y el hambre siga apretando. Zacarías, que chapurrea castellano porque en su Casablanca natal “leía noticias en español”, denuncia que pese a que cuenta con unos ahorros lleva tres días sin poder comprar. “Aquí toda la gente es buena, pero no comemos. ¿qué vamos a hacer entonces”, se pregunta tras recordar que no tardó más de 20 minutos en rodear el espigón que le dio acceso a España. Dice que dio el salto porque quiere “una vida buena”.Un millar de personas aguardan en las proximidades del CETI en condiciones extremasEn las inmediaciones del CETI hay, al menos, un millar de personas en una situación límite. Con heridas repartidas por todo el cuerpo, con síntomas de deshidratación, descalzos y con no más ropa que el bañador con el que nadaron hasta la playa de El Tarajal. Son casi todos hombres. Es complicado dar con alguna mujer. Y a la desesperación suman la incertidumbre. “Qué va a pasar conmigo. No sé nada”, escribe un joven en el traductor del teléfono móvil para hacerse entender. Nadie le da respuesta, mientras que los vecinos de la zona empiezan a denunciar la conflictividad que se está generando en la zona.Lee tambiénUn ceutí que prefiere quedarse en el anonimato asegura que nunca antes había visto tantos asentamientos. Pide refuerzos de vigilancia el mismo día en el que el delegado del gobierno en Ceuta ha informado de que tres mil efectos, entre miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado y militares, están desplegados en la ciudad para garantizar la seguridad y continuarán “el tiempo que sea necesario”. Ceuta ha pasado de contar con 696 agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil a disponer de 1.042, lo que ha supuesto un aumento del 33,3%, a los que hay que añadir 2.000 efectivos de las Fuerzas Armadas.Al caer la noche, relata el mismo vecino, los inmigrantes realizan fuegos con los que entrar en calor durante la madrugada, pese a que cualquier descuido puede hacer prender el monte, en un tiempo proclive a los incendios. “La convivencia”, advierte, “está a punto de estallar”.Joaquín VeraPeriodista especializado en información de Interior, Seguridad y Terrorismo Ver más artículos Redactor de la sección de Política de La Vanguardia. A cargo de la información de Interior y Defensa, con el foco en la Seguridad y el Terrorismo