EditorialUna pol�tica migratoria responsable es incompatible con que escenas como las de estos d�as se conviertan en una normalidad asumidaCientos de inmigrantes aguardan para acceder al CETI de Ceuta.EFEActualizado Mi�rcoles,

julio

23:03Audio generado con IACinco a�os despu�s de la grave crisis migratoria de 2021, Ceuta se encuentra de nuevo al l�mite. La llegada en los �ltimos d�as de al menos 1.500 inmigrantes a nado ha situado a la ciudad aut�noma en un escenario de colapso, con sus servicios de atenci�n saturados y el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) sobrepasado. La gesti�n de la emergencia excede a la administraci�n ceut�. Es el Gobierno de Espa�a quien se est� demostrando incapaz de contener una crisis que ata�e al conjunto del pa�s.Las im�genes de j�venes arroj�ndose al mar para alcanzar territorio espa�ol, en algunos casos con resultado de muerte, expresan en primer lugar un inmenso drama humano. Pero, del mismo modo que el Estado debe hacer lo posible por proteger esas vidas, est� obligado a controlar de forma efectiva sus fronteras, que en el caso de Ceuta tambi�n es frontera sur de la Uni�n Europea. La ciudad aut�noma no puede afrontar este fen�meno en solitario: compete al Gobierno reforzar los medios policiales, de salvamento y asistenciales, as� como garantizar una respuesta ordenada a quienes llegan.Los especialistas se�alan como detonante la reciente doctrina del Tribunal Supremo sobre los rechazos en frontera. El tribunal ha establecido que la Ley de Extranjer�a para Ceuta y Melilla no ampara la llamada devoluci�n en caliente de quienes son interceptados cuando tratan de acceder a Espa�a nadando. Obviamente, la sentencia debe cumplirse, pero corresponde al legislador analizar si el marco jur�dico vigente otorga instrumentos suficientes para gestionar una realidad migratoria que ha cambiado y para garantizar, desde el respeto escrupuloso a los derechos fundamentales, la eficacia del control fronterizo.El Gobierno no puede limitarse a administrar la emergencia hasta que disminuyan las llegadas mientras insiste en la cooperaci�n leal de Marruecos. Una pol�tica migratoria responsable es incompatible con que escenas como las de estos d�as se conviertan en una normalidad asumida.