EditorialEl balance provisional de v�ctimas y el desbordamiento de las instalaciones de acogida en Ceuta reflejan una crisis sin precedentesInmigrantes subsaharianos descansan en la playa del Trampol�n, en Ceuta.MUNDOActualizado Lunes,

agosto

23:01Audio generado con IALa tragedia vivida en Ceuta tras la entrada masiva de inmigrantes irregulares constituye uno de los episodios m�s dram�ticos que ha afrontado Espa�a en materia migratoria. El balance provisional de v�ctimas, que el Gobierno sit�a en 72 fallecidos en aguas espa�olas -el Ejecutivo ceut� eleva la cifra a 90-, pero que podr�a acercarse al centenar con los cuerpos recuperados en la costa marroqu�, obliga a situar la dimensi�n humana de esta cat�strofe en el centro del debate pol�tico.Los testimonios de quienes lograron cruzar la frontera, tal como ha recogido este peri�dico, reflejan una grav�sima violaci�n de los derechos humanos al retratar la pasividad de los gendarmes del pa�s vecino, llegando incluso a empujar a inmigrantes hacia el mar. Pero esta avalancha es tambi�n el s�ntoma de un problema mucho m�s profundo: la falta de oportunidades, de libertades y de expectativas que empuja a miles de j�venes marroqu�es a jugarse la vida. Las im�genes de decenas de cad�veres recuperados del mar constituyen un fracaso colectivo que interpela tanto a los pa�ses de origen y tr�nsito como a la Uni�n Europea. Ursula von der Leyen, tras apuntar a Marruecos, se�al� ayer que �no se puede aceptar ning�n intento de utilizar la migraci�n irregular como medio para presionar� a Espa�a�. Esta posici�n no ha impedido a la presidenta de la Comisi�n sugerir un mayor �apoyo financiero� a Rabat. La profundidad de los v�nculos con Marruecos, socio estrat�gico de la UE y de EEUU, obliga a Espa�a y al conjunto de los Veintisiete a mantener las mejores relaciones diplom�ticas posibles. Pero ello no puede solapar la obscena ausencia de responsabilidad y de solidaridad mostrada por las autoridades marroqu�es, y del propio monarca alau� Mohamed VI, ante un �xodo sin precedentes.Esta crisis aboca a Espa�a a una emergencia log�stica y humanitaria sin precedentes, lo que ha obligado a nuestro pa�s a habilitar una macro morgue en el antiguo Hospital Militar de Ceuta. A�n permanecen en la ciudad aut�noma entre 2.500 y 5.000 inmigrantes. Y la Legi�n ya ha empezado a deportar a algunos grupos ante el riesgo de cronificar una situaci�n que impide restablecer por completo la normalidad. La situaci�n generada muestra la necesidad de ampliar y reforzar las estructuras de acogida en Ceuta.A ello se suma una crisis pol�tica de calado. Margarita Robles, quien hasta ayer no se hab�a pronunciado, marc� posici�n frente a Grande-Marlaska al defender la labor del CNI despu�s de que el ministro del Interior apuntara a la falta de informaci�n de los servicios de inteligencia. La titular de Defensa exigi� a Marruecos �llegar hasta el final� para saber qui�n alent� y permiti� el paso de 60.000 inmigrantes irregulares, lo que supone ir m�s all� de la posici�n verbalizada por Pedro S�nchez en Ceuta.La discrepancia p�blica entre miembros del Gobierno proyecta una imagen de descoordinaci�n reprobable e incompatible con la gravedad de los hechos ocurridos en una frontera estrat�gica del sur de Europa.