La presión en la frontera ha bajado, pero la crisis humanitaria sigue muy lejos de haber terminado. Más de cien personas han perdido la vida intentando alcanzar la costa de Ceuta y, aunque buena parte de quienes lograron cruzar ya han sido devueltos por las autoridades españolas o han regresado por su cuenta a Marruecos, la emergencia continúa. El Gobierno ceutí calcula que entre 3.000 y 5.000 personas migrantes siguen todavía en la ciudad, muchas de ellas sobreviven sin tener acceso a recursos tan básicos como agua o comida y mientras esperan una respuesta sobre su futuro.Publicidad"Aunque la presión inicial ha disminuido porque muchas personas ya han regresado a Marruecos o han sido devueltas por las autoridades, la situación sigue siendo muy complicada", explica a Público Abdeselam Mohamed, presidente de la asociación Alas Protectoras, una de las entidades que lleva días acompañando a las personas migrantes que permanecen en la ciudad.El reflejo de esta emergencia se vive en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta, un recinto con capacidad para 512 plazas, pero que alberga actualmente a unas 700 personas. A sus puertas esperan cientos de migrantes con la esperanza de acceder a algo tan básico como un plato de comida, una ducha o un lugar donde pasar la noche. Quienes no consiguen entrar siguen durmiendo a la intemperie o buscan cualquier rincón donde resguardarse mientras esperan noticias sobre su futuro."He podido ver a personas durmiendo al raso, otras deambulando por distintos puntos de la ciudad y muchas con incertidumbre sobre cuál será su futuro. El CETI y los recursos de acogida han soportado mucha presión, por lo que no todas las personas han podido ser atendidas de inmediato", relata Mohamed.La Asociación Elín, que también se encuentra en el terreno, recuerda que entre quienes permanecen en la ciudad hay personas procedentes de países como Sudán, Chad o Palestina que tienen derecho a solicitar protección internacional, pero denuncia que muchas no están recibiendo información suficiente ni un acceso efectivo a estos procedimientos de asilo. El colectivo denuncia que la ausencia de una respuesta humanitaria suficiente está agravando todavía más la situación de personas que ya llegan marcadas por experiencias de guerra, persecución o violencia durante sus países de origen y las rutas migratorias.PublicidadLa entidad reclama la puesta en marcha de protocolos de atención humanitaria "reales y eficaces", la habilitación de espacios de acogida suficientes y una atención sanitaria integral. "Llevar a una persona al límite de su resistencia física y psicológica tiene consecuencias irreversibles para su salud e integridad", advierte la organización.Devoluciones (in)voluntariasDe las más de 50.000 personas que lograron cruzar la frontera durante los primeros días de la crisis, alrededor de 48.000 ya han regresado a Marruecos. Muchas lo hicieron por decisión propia, al comprobar que en Ceuta no tenían dónde dormir, qué comer ni una respuesta sobre su futuro. Otras, sin embargo, aseguran haber sido obligadas a volver."Lo que se ha vendido como devoluciones o retornos voluntarios esconde otra realidad", asegura a Público Ric Fernández, portavoz de la organización No Name Kitchen. Sostiene que las devoluciones están tratando de hacerse de forma colectiva, sin un examen individual de cada caso. "Hemos visto miembros del Ejército con camiones instando a la gente a subir, diciéndoles que ya habían hablado con la Policía marroquí y que no se preocuparan", relata. Sin embargo, asegura que muchas personas se están negando a subirse. "Hemos recogido testimonios directos de personas contándonos cómo las autoridades les han dicho o vuelves o luego esta noche te cascamos", añade.PublicidadLa entidad ha publicado un vídeo donde varios jóvenes marroquíes cuentan cómo actúan las autoridades españolas. "Usaban sirenas y gritos para asustarnos y obligarnos a volver (...) Intentamos escondernos en el bosque, pero los militares nos persiguieron. Todos los caminos llevaban a Marruecos, así que escapamos por el bosque", relata uno de ellos."Si te niegas a irte, te golpean. Cuando hay cámaras nos tratan bien, pero cuando se van cambian", asegura otro de los entrevistados en el vídeo de la organización.La Asociación Elín también ha denunciado que el Ejército ha estado trasladando este fin de semana a jóvenes migrantes en camiones militares hasta la frontera del Tarajal. Según la organización, los migrantes mostraban resistencia, algunos intentaron escapar de los militares para no ser enviados a la frontera y, al paso de los vehículos, se escuchaban los gritos de aquellos que no querían regresar a Marruecos. "Son devoluciones forzosas, hay personas que se han lanzado al agua para evitarlo", reclama la entidad en redes sociales.Ese operativo responde a la hoja de ruta marcada por el Gobierno, que el pasado viernes anunció su intención de retornar a Marruecos a las personas que habían entrado, siguiendo los acuerdos migratorios firmados con el país. El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ha especificado que España llevará a cabo el proceso de devolución conforme al derecho internacional y que cada caso será analizado de forma individual de acuerdo a la legislación vigente.Pero no todas las personas que alcanzaron Ceuta pueden ser retornadas mediante el mismo procedimiento. Los menores de edad quedan fuera de las devoluciones ordinarias y pasan a depender del sistema de protección de la ciudad autónoma.Actualmente, Ceuta cuenta con 862 niños y adolescentes migrantes en acogida, pese a que su capacidad es de apenas 29 plazas, una sobreocupación sin precedentes que el Gobierno ceutí prevé que siga aumentando hasta rondar el millar de menores. Para hacer frente a la situación, trabaja en la reorganización de sus instalaciones y en el acondicionamiento de nuevos espacios de acogida.La ley obliga a que cualquier decisión sobre el retorno de un menor se adopte de forma individualizada y tenga como criterio principal su interés superior. Eso implica estudiar cada caso, escuchar al niño o adolescente cuando tenga suficiente madurez, valorar si la repatriación responde realmente a su bienestar y garantizar la intervención del Ministerio Fiscal antes de adoptar cualquier decisión.En el caso de las personas procedentes de países en conflicto o que manifiesten temor a regresar a su país podrán solicitar protección internacional, como ocurre con nacionales de Sudán, Chad o Palestina. Su petición deberá ser estudiada de forma individual antes de que pueda adoptarse cualquier decisión sobre su permanencia o retorno. Mientras se resuelve la solicitud, estas personas pueden incorporarse al sistema estatal de acogida y ser trasladadas desde Ceuta a otros puntos de la península. Solo una vez estudiado el expediente, las autoridades decidirán si reconocen el estatuto de refugiado, conceden otra forma de protección o, por el contrario, rechazan la petición, lo que podría dar lugar a un procedimiento de expulsión si no existe otro permiso de residencia.
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