Ceuta ha mutado en dos días. Decenas de miles de personas, 50.000 según la estimación del Gobierno, cruzaron la frontera con Marruecos y ocuparon este viernes por la mañana las calles de una urbe de 84.000 habitantes, según el INE. Todo ha colapsado. "La gente está en las calles y las carreteras. Hay personas por todos lados. Parecen manifestaciones. [...] El que ha venido no tiene refugio, servicios, aseos. No hay la higiene mínima. Necesitan agua, las cosas básicas y ahora mismo no las tienen", afirma a Público en conversación telefónica José Manuel Ramírez Romero, trabajador público en la localidad. Por la tarde, seguía la inquietud: "Tengo noticias de que se están yendo pero en la zona cercana al Centro de Estancia Temporal de Migrantes, sigue habiendo muchos miles", asegura Ramírez Romero. "Donde estoy yo no se ve tanta gente pero cuando volvía del trabajo había miles en un tramo de menos de dos kilómetros de carretera". Ya avanzada la tarde, Interior informó de 48.300 migrantes habían retornado de manera voluntaria a Marruecos, por lo que quedaban menos de 2.000 en el enclave.Publicidad"Los comercios cierran. Está casi todo chapado. La gente está en las casas metidas, los niños asustados. Estamos vendidos, dejados de la mano de dios. Esto se ha ido de madre. Los que tenemos negocios y familia estamos asustados. No puedo ni explicarlo", afirmaba en conversación telefónica este viernes por la mañana con Público J. R., que regenta un establecimiento en un parque de la ciudad. "Esto no es sostenible", cuenta Ramírez Romero. "La gente está en las calles, están ocupando las calles y las carreteras, hay gente por todos lados", abunda M., desde su casa en el centro de Ceuta el viernes a media mañana. Ella tenía cita con el médico, pero la suspendió. Sí se "arriesgó", dice, a ir a comprar comida. M. lo pasó mal. "Te miran la bolsa", dice. Ella tenía la nevera vacía después de haber estado montado la caseta para la Feria, que estaba previsto que arrancara este sábado y que ya no se va a celebrar. El ritmo de la ciudad se ha quebrado. "Esto es una impotencia que no te puedes imaginar. No ves una solución rápida. Nos han reventado una semana muy importante para nosotros. Estás esperando que llegue la feria, que llega muchísima gente de fuera", afirma M.La vida cotidiana ha cambiado de un plumazo. "No se puede ir a trabajar. Mi padre ha estado una hora encerrado en la tienda cuando ha ido a comprar pan porque intentaban entrar", aseguraba este viernes a las 13.20 en un mensaje telefónico J.M., que vive en Ceuta. "Está siendo bastante difícil", añade. En todas las calles hay gente, es una ciudad prácticamente duplicada. En Ceuta este viernes estaba quien ya estaba, quien tiene su lugar y su vida montada, y está quien acaba de llegar, que deambula por las calles, muchas veces sin saber qué hacer, duerme a la intemperie o donde pilla y hace sus necesidades donde puede. "He contado 14 [deposiciones] en el portal esta mañana", dice J.R. "Cagadas, meadas, calzoncillos, bragas tirados por ahí, ¿Esto qué es? Parece que estamos en una película. Me fui a casa de mis padres, que son mayores. [Les dije]: 'No vayas a abrir la puerta a nadie'. Mi padre tiene 80 años. Es preocupante", añade J.R..Hay miedo, una gran inquietud, enorme incertidumbre, preocupación por los negocios y por las consecuencias para las economías del parón. "Estoy nervioso. Estamos vendidos. Todo el mundo está preocupado. No sabemos lo que nos viene. Muchos vienen a buscarse la vida y otros no sabemos cómo son ni quiénes son", asegura J. R. "Mi mujer [trabaja] en una clínica dental. He ido a recogerla como he podido con la moto, esquivando gente; dando palos [estaba] la policía. La [clínica] ha cerrado, había gente con urgencias y ni han ido. Estamos hablando de una locura", agrega J.R.Publicidad"Es de pelos de punta —cuenta M. por teléfono—, impotencia. Estamos encerrados. Esto es como el confinamiento pero peor. Esto es indignante. Esto no puede ser. Esto va a peor. Tienen hambre y sed. Han entrado en las parroquias, están entrando en todos lados. También ha entrado gente que sacaba dinero en cajeros". Sara trabaja en un centro de salud y a las 14.22, cuando habló con Público, había atendido —aseguró a este medio— a 240 migrantes. Cuenta Sara que ella les preguntaba: 'Pero ¿por qué habéis venido?' "Llegan todos muy engañados. Les han vendido que en dos meses ya pueden tener la nacionalidad española. Eso dicen ellos", afirma en conversación con Público.La situación era de máxima tensión en la ciudad. En Ceuta circulan todo tipo de historias truculentas: gente con una catana afilada en la mano; grupos de ultras preparándose para lo que se les ponga por delante; atracos; okupaciones de pisos; intentos de asalto a supermercados y establecimientos de comida; golpes y expulsiones de edificios, la justicia por su mano. Miedo, mucho miedo. Tensión, mucha tensión. Hay familias, que tienen asideros en la península, que se plantean mandar a sus hijos fuera de Ceuta, con los abuelos, las tías, los tíos. Sara suele ir andando al centro de salud. Este viernes, no. "He salido andando y me he vuelto a coger el coche porque no me atrevía. Han cerrado el aparcamiento, porque se metían en el garaje. Se van metiendo por todos sitios. Es natural", afirma Sara. Publicidad"Ellos mismos preguntaban: '¿Por qué está toda Ceuta cerrada?' 'Es que habéis venido muchos y tenemos miedo'. Ellos mismos se sorprendían de que la ciudad estuviera cerrada. No es gente necesitada; algunos sí, claro; son gente normal. Es complicado. Qué necesidad. Han sido engañados totalmente", dice Sara.Hay, cómo no, surrealismo también. Entre gente que sí necesitaba curas, para heridas y otros malestares, había también quien le decía a Sara: "He venido a ponerme los dientes, cosas que no se atienden de urgencia". Alguno, incluso, asegura también que aseveraba haber "venido de paseo", con sus vaqueros, zapatos y un polo."No saben qué hacer. Las calles están desbordadas de gente pidiendo comida y agua. Dan vueltas y no saben a qué atenerse y no saben qué hacer. Eso alienta a los violentos, que apuestan más por el odio. Esto no es sostenible, tiene que haber una solución pronta. No se puede sostener esta cantidad de población sin ser atendida. Y está el tema de la higiene. Si continúan sin darle salida a estas personas, va a haber también un tema de salud pública", afirma Ramírez Romero. Existe también riesgos de incendios. En Ceuta está el Monte Hacho y el García Adalve: "Hay gente haciendo hogueras en el monte. Hay miles y miles y se mueven a otros puntos de la ciudad".Los ceutíes no olvidan el año 2021, cuando miles de personas cruzaron también la frontera: "Entonces hubo mucha inquietud y se resolvió en varios días, ahora que se ha multiplicado el volumen de personas, la inquietud es más grande. Cuanto antes se resuelva, menos opción a los grupúsculos ultras", afirma Ramírez Romero. "Es la segunda vez que ocurre. Esta vez con un desbordamiento más amplio y más complicado que entonces ¿Volverá a pasar? ¿Habrá alguna solución? Esa es la pregunta que te queda ahí detrás en la cabeza", añade Ramírez Romero.