El eclipse de este miércoles nos hizo bien.
No es ninguna metáfora. La ciencia lleva años estudiando cómo el asombro tiene efectos sobre la psicología humana. El asombro es esa sensación que nos envuelve cuando nos encontramos ante algo tan grande, tan hermoso o tan extraordinario que, durante unos instantes, nuestra manera habitual de entender el mundo se queda pequeña y nos quedamos pasmados, atónitos delante del milagro de nuestra propia existencia. Es esa emoción que puede resultar de la contemplación de una montaña, de la forma que nos hace sentir una pieza de música, del nacimiento de un hijo o de la inmensidad de una noche estrellada. Quizá su máxima expresión se produce durante los instantes fugaces que dura un eclipse.














