Un suspiro de asombro pudo escucharse este miércoles en el momento de totalidad, los escasos segundos en los que el Sol quedó completamente oculto detrás de la Luna. El evento estuvo a la altura de la expectación. La noche cayó y una esfera negra regentaba el cielo con un halo de luz a su alrededor. Era la corona del astro rey, imperceptible para el ojo humano de forma habitual. A su izquierda se podía atisbar un punto muy brillante: el planeta Venus. Desde la Tierra, el entorno se hizo más oscuro, la temperatura bajó, los pájaros comenzaron a volar y el comportamiento animal se alteró.PublicidadEl satélite continuó su trayectoria y se hizo de día de nuevo. En algunos puntos de España, el eclipse coincidió además con el ocaso, por lo que al histórico fenómeno astronómico le sucedió la noche definitiva. En lugares altos y alejados de las luces urbanas, las perseidas, también llamadas Lágrimas de San Lorenzo, se convirtieron en el broche de oro a la cita de la humanidad con el firmamento.La península ibérica no era testigo de nada igual desde el 17 de abril de 1912, hace más de 114 años, cuando tuvo lugar el último eclipse solar total. Tras más de un siglo de espera, el evento de este 12 de agosto ha sido el primero de un tren de eclipses que visitarán el territorio tres años consecutivos. El siguiente tendrá lugar el 2 de agosto de 2027, visible en el sur de Andalucía, Ceuta, Melilla y la isla de Alborán. El tercero y último atravesará la península y sucederá el 26 de enero de 2028. En este caso, será anular y no total –la Luna no tapará completamente el Sol, sino que será visible un anillo de fuego–.Ciencia, ciencia y más cienciaEste triple hito celeste no ha dejado indiferente a nadie. El Gobierno central aprobó en Consejo de ministros el 25 de julio de 2025 la creación de la Comisión Interministerial para el Trío de Eclipses. Asimismo, la Comisión Nacional de Astronomía constituyó en julio de 2023 la actual Comisión Científica y de Asesoramiento del Trío de Eclipses. La coordinación de todos los grupos de trabajo, cuyas labores conjuntas se remontan a hace más de un año, han culminado con este primer gran evento astronómico.El Ejecutivo designó el Observatorio Astronómico de Yebes, dependiente del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y ubicado en Guadalajara, como el punto de observación oficial para la inauguración de la tríada de eclipses. A este emplazamiento acudieron diversas autoridades científicas; el propio IGN, el Observatorio Astronómico Nacional, la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, el Instituto de Astrofísica de Canarias o el CSIC. Tampoco faltaron miembros de la Agencia Espacial Europea (ESA). En su representación, acudieron los dos astronautas españoles, el ingeniero aeronáutico Pablo Álvarez y la bióloga molecular Sara García.PublicidadEl caso de Sara García (León, 1989) es particular, ya que su campo científico no está estrechamente relacionado con la astrofísica. Se doctoró en biología molecular por la Universidad de Salamanca y desde 2019 investiga el cáncer en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Sin embargo, en el 2022 fue seleccionada como miembro de reserva de la ESA, de modo que se convirtió en la primera mujer española en entrenar para ir al espacio. Momentos antes del eclipse solar, Público conversó con la científica sobre la emoción por este evento histórico, su importancia para la investigación astronómica y también su valor para promocionar el conocimiento y la ciencia en un contexto de auge negacionista.¿Está emocionada por ver el eclipse?Sí, emocionada, con muchas ganas de de vivir esta experiencia, porque va a ser mi primer eclipse total solar. Y estoy deseando ver cómo me hace sentir y cómo nos hace sentir como sociedad. Porque al final, como lo vamos a ver todos juntos, claramente hay más de uno que se emocione y es bonito compartir esos sentimientos que nos brinda la naturaleza.PublicidadLo más obvio es lo que nos hace ser conscientes de lo pequeñitos que somos en el universo, lo insignificantes y, al mismo tiempo, lo grandiososUsted es investigadora del CNIO, pero luego hay otra faceta profesional, la de astronauta. Como una persona cuyo bagaje científico había sido estado laboralmente alejado de la astrofísica, ¿qué es lo que te llama la atención de este mundo?Creo que la astronomía es algo que, independientemente de que seas científico o que te dediques a ella o no, despierta cierta fascinación en el ser humano. Es casi lo más obvio lo que nos hace ser conscientes de lo pequeñitos que somos en el universo, lo insignificantes y, al mismo tiempo, lo grandiosos. El hecho de que vivamos en este planeta tan único, que hayamos desarrollado todo lo que hemos desarrollado, que seamos una sociedad... Creo que tiene esa parte filosófica e introspectiva que hace replantearte muchas cosas. Y eso es muy bonito de la astronomía.¿De qué manera le apela a usted vivir un momento tan especial como el eclipse?Es un ejemplo idóneo. Se trata de un fenómeno completamente único que nos recuerda que somos un planeta en movimiento, que somos una nave que alberga a todo el grupo humano moviéndose en el espacio. Me parece algo muy poético. Eso es algo que me interesa.La astronomía es un trabajo constante, que se hace día a díaAhora vienen otros dos eventos más. ¿Cuál diría que es el valor de este Trío de Eclipses para acercar el estudio científico?Al margen de todo el valor científico que trae per se para los profesionales que se dedican a estudiar la meteorología solar, los campos magnéticos, la corona solar, en realidad, todo eso se hace día a día. Los eclipses son un punto adicional para recabar datos científicos muy valiosos, pero no solamente se hace en el día que suceden, tenemos misiones espaciales para ello. Al final, esto es un trabajo constante, como en todas las áreas y todas las disciplinas de la física en general.El Trío de Eclipses es una oportunidad única para compartir el trabajo científico y contárselo a la sociedad¿De qué modo puede servir esta tríada de eventos celestes para acercar la ciencia a la gente?Sí que es una oportunidad única para compartir ese trabajo, contárselo a la sociedad de una manera que lo puedan entender, a través de la divulgación científica. Llevar a cabo esa labor para engancharles, que entiendan lo que hay detrás y para qué sirven este tipo de eventos astronómicos más allá del fenómeno social y turístico. Estos también son muy valiosos, pero nos resulta útil para mostrar el valor científico que hay detrás de todo ello.¿Y ha notado ese acercamiento entre la ciencia y la sociedad?Por la sensación que tengo, cuando se hace esta campaña tan potente desde los medios de comunicación, las redes sociales, los divulgadores científicos... se está compartiendo mucho con la sociedad y estoy viendo cómo a la gente le despierta cierto interés. Es muy positivo aprovechar este tirón, y tiene múltiples ventajas a todos los niveles: sociales, económicos y científicos.Con los eclipses, puedes conectar con personas que no tenían ningún tipo de interés por el ámbito científico, pero que al contarles una historia se enganchanA partir de este eclipse solar, Pablo Álvarez decía que van a salir muchos astrofísicos, que algo va cambiar en sus espectadores. Usted ha estado involucrada en las actividades programadas para este evento. ¿Le ha aportado algo más a su faceta astronómica?Sí, me ha aportado muchas cosas. Aunque yo no sea una divulgadora profesional ni me dedique a la investigación [en este campo de estudio], al formar parte del cuerpo europeo de astronautas, es nuestra responsabilidad compartir los beneficios de la ciencia y de la exploración espacial. Por eso me he involucrado más en los eclipses, y ver que llega a la gente es muy reconfortante. Puedes conectar con personas que a lo mejor no tenían ningún tipo de interés por el ámbito científico, pero que al contarles una historia se enganchan y miran al cielo con otras gafas, no solo las gafas del eclipse, sino con unas gafas más invisibles.Es importante despertar la curiosidad, especialmente entre la gente más pequeñaUn efecto que predomina sobre todo en niñas y niños.Creo que es importante despertar la curiosidad, especialmente entre la gente más pequeña, y fomentarla, hacerla crecer. Esa es la semilla de los futuros científicos y científicas, de los investigadores que responderán después a las múltiples preguntas, porque la ciencia consiste en eso, en hacerse preguntas. La curiosidad es el motor de la investigación y algo tan sencillo como mirar al cielo y decir: "¿Cómo es posible? ¿Por qué se ha hecho de noche? ¿Por qué de repente el Sol desaparece?". Esto puede ser el germen de un futuro astrofísico o de una futura bióloga.PublicidadTodos tenemos cierta responsabilidad para intentar ser lo más fieles posible a la verdadPromocionar la ciencia cobra quizás una relevancia mayor en un contexto de auge negacionista.Sí, es importante seguir trabajando en esa labor pedagógica, apostar por la veracidad, por el criterio científico, por los datos, y no tanto por las opiniones. Es verdad que con este exceso estamos sobrepasados de información, nos inunda de tal manera que resulta muy difícil discernir qué se basa en la evidencia científica y qué son meras opiniones o son directamente noticias falsas. Por eso es nuestra responsabilidad como sociedad y a todos los niveles –desde los que nos dedicamos a la investigación, como los que gobiernan, o nosotros como consumidores de noticias– de tener cuidado y trabajar en el pensamiento crítico, de no compartir algo que a lo mejor es un bulo y, si lo desconocemos o no somos capaces de contrastar las fuentes, no propagarlo.Todos, a nuestras distintas escalas, tenemos cierta responsabilidad para intentar ser lo más fieles posible a la verdad. Pero luego está también un segmento que no atiende a argumentario ni a razones. Este segmento se mueve en cierta medida por la sensación de pertenencia, de formar parte de determinados grupos. Y ante eso es difícil contraargumentar a nivel científico, pero no por ello debemos dejar de hacer divulgación, de dar datos reales y contrastables y de apostar por el pensamiento crítico.En la tarea de combatir los bulos, la desinformación y el negacionismo científico, que las instituciones públicas financien la investigación y garanticen unas buenas condiciones laborales para la ciencia cobra un papel relevante.Sin duda. Al final la financiación es lo que soporta todos los ámbitos y la ciencia es uno de ellos. Hay que apostar por la ciencia, pero no a corto plazo, sino a largo plazo. Porque es la base que sustenta todo el sistema. Apostar por ciencia y tecnología es lo que hace que los países puedan desarrollarse, y una sociedad informada es una sociedad más libre, más competente. Y por supuesto, conseguirlo es un esfuerzo colectivo, pero también corresponde a los gobiernos dotar de financiación las distintas partidas destinadas a generar conocimiento.
La astronauta Sara García sobre el eclipse: "Puede ser el germen de un futuro astrofísico o de una futura bióloga"
La bióloga molecular dialoga con 'Público' sobre la importancia de promocionar la investigación frente al negacionismo científico.











