Fascinación. Miedo. Y ciencia. Los eclipses llevan milenios impresionando a los humanos, que no han dejado de fabular sobre ellos, como ese dragón que se comía el sol en la mitología china. Los mayas, aún sabiendo predecirlos, hablaban del sol roto, en el que un monstruo celeste trataba de devorar el astro dador de vida. Temor. Control social. Y mucha imaginación. Desbordada. Ni siquiera la ciencia ha logrado despojarlos de un aura mágica, que la literatura, el cine o el arte, tanto tiempo ligado a la religión –ahí están las numerosas crucifixiones de Cristo con eclipse incluso–, no han hecho sino aumentar y llenar de metáforas, símbolos y, también, juegos con el conocimiento.Porque sin duda, uno de los eclipses más conocidos de la literatura es el que predice Hank Morgan, el protagonista de Un yanqui en la corte del rey Arturo (1889) de Mark Twain. Morgan un estadounidense que ha viajado accidentalmente a la Inglaterra del siglo VI es condenado a morir en la hoguera y aprovecha que sabe que va a producirse un eclipse solar para anunciar al rey que el cielo se oscurecerá y convencerle de que posee poderes. En 1885, H. Rider Haggard ideó una escena parecida en Las minas del rey Salomón, pero con eclipse era lunar. De nuevo, los protagonistas utilizan sus conocimientos para hacerse pasar por magos ante la tribu de los kukuanas. En cómic, la situación se repite en El templo del sol (1949), de Hergé, cuando Tintín libra a sus compañeros de ser sacrificados por una tribu inca. El país de las pieles, de Julio Verne, tiene como trasfondo el eclipse solar del 18 de junio de 1860.La escritora Virginia Woolf Quien tampoco quiso perderse el eclipse solar que se pudo ver en Inglaterra en junio de 1927 fue Virginia Woolf. La experiencia fue tal que la escribió en sus diarios: “Se hizo tan oscuro como el principio de una tormenta violenta”. El acontecimiento inspiró un ensayo posterior, El sol y los peces. Igual que motiva a unos, otros obvian los eclipses, como Christopher Nolan, que en su reciente adaptación de La Odisea evita un pasaje de Homero en el que el adivino Teoclímeno menciona los males que podría desencadenar un eclipse solar. Unos peligros que sí menciona el conde de Gloucester en El rey Lear (1603): “Estos últimos eclipses de Sol y de Luna no nos presagian nada bueno. En las ciudades, rebeliones; en los campos, discordias; en los palacios, la traición; y los lazos entre los padres y los hijos, rotos”.Más ejemplos de la antigua Grecia se hallan en las Historias de Heródoto, en las que recuerda un eclipse que tuvo lugar en Sardes, capital de la antigua Lidia, apenas partió el rey Jerjes para emprender la campaña contra Grecia. Plutarco, en Vidas paralelas, cuenta cómo el general Pelópidas fue testigo de un eclipse antes de partir hacia otra batalla.Fotograma de 'Eclipse total', basada en la novela 'Dolores Claiborne', de Stephen King Columbia PicturesStephen King tampoco dudó en utilizar este recurso en Dolores Claiborne (1992), adaptada a la gran pantalla por Taylor Hackford como Eclipse total. La protagonista planea asesinar a su marido, alcohólico y agresivo, durante el eclipse solar de 1963. Y no es el único del autor superventas: cuenta con otro en El juego de Gerald, también llevada al cine por Mike Flanagan. En la novela Eclipse de John Banville el fenómeno permite plasmar una crisis de identidad del protagonista. Y en Del amor y otros demonios, de Gabriel García Márquez, se emplea, como en los pueblos antiguos, como símbolo de un trágico destino.En ciencia ficción, Isaac Asimov aprovecha la oscuridad celeste en el relato Cae la noche (1941), cuya trama se desarrolla en el planeta Lagash, iluminado permanentemente por seis soles, lo que provoca que sus habitantes nunca hayan experimentado el ocaso. Cuando un eclipse les muestra las estrellas por primera vez viven pánico y locura. En el cine del género no hay que olvidar la emblemática 2001: una odisea del espacio, de Stanley Kubrick. Basada en la novela de Arthur C. Clarke, el filme abre con una impactante escena en la que el Sol, la Tierra y la Luna se alinean al ritmo de la música de Así habló Zaratustra, de Richard Strauss, y acompañan unas imágenes que parecen situar a la humanidad frente a la inmensidad del universo. Es el preludio de El amanecer del hombre, el fragmento que narra los primeros pasos de nuestra especie y su relación con el cosmos.La imagen de la crucifixión con eclipse real de 'Barrabás' REDACCIÓN / Otras FuentesOtro de los movimientos celestes más destacados de la historia del cine es el que muestra Richard Fleischer en la superproducción bíblica Barrabás (1961), sobre todo porque el director filmó la escena de la crucifixión de Jesucristo... durante un eclipse solar real que tuvo lugar el 15 de febrero de 1961. Rodada en Roccastrada, en la Toscana, el equipo técnico contó con cerca de medio centenar de cámaras para capturar el fenómeno, que duró menos de tres minutos. Un acontecimiento que convirtió el filme protagonizado por Anthony Quinn y Vittorio Gassman en un documento histórico de una belleza espectacular. Ese mismo fenómeno sirvió de inspiración para Michelangelo Antonioni en El eclipse (1962), estrenada un año después y con Alain Delon, Monica Vitti y Francisco Rabal enfrascados en una historia sobre la incomunicación humana en las ciudades modernas.Pero, la relación entre estos acontecimientos y el séptimo arte se remonta a principios del siglo XX. Y es que el primer eclipse solar inmortalizado por una cámara tuvo lugar el 28 de mayo de 1900, cuando el ilusionista y astrónomo aficionado John Nevil Maskelyne, grabó el fenómeno astronómico en Wadesboro, Carolina del Norte (EE. UU.), durante una expedición de la Asociación Astronómica Británica. Siete años más tarde, el mago del cine Georges Méliès, se puso al frente del cortometraje mudo El eclipse: El cortejo entre el Sol y la Luna (1907), ambientado en una clase de astronomía, donde un viejo sabio presenta a un grupo de traviesos estudiantes un eclipse usando una pizarra y telescopios. Un eclipse en el que Luna y Sol viven un divertido ritual de apareamiento.La fantasía y el terror han sabido ver en los eclipses un recurso poderoso. Mel Gibson reflejó el fenómeno en su épica Apocalypto (2006). Cuando los sacerdotes mayas van a sacrificar al protagonista en la pirámide, el cielo se oscurece y es leído como una señal de que los dioses no necesitan más sacrificios. El joven salva su vida. Michelle Pfeiffer y Rutger Hauer eran amantes y víctimas de la maldición de un obispo en la Edad Media en Lady Halcón (Richard Donner, 1985). Durante el día ella se convertía en un halcón y durante la noche él en un lobo. El hechizo solo podría romperse “el día sin noche y la noche sin día”, una poética manera de referirse a un eclipse que irrumpía al final de la película.En la producción sobrenatural de Disney Los ojos del bosque (1980) el eclipse se transformaba en un portal interdimensional, mientras que en Pitch black (2000), el fenómeno despertaba a letales criaturas subterráneas. En el cine español Jaume Balagueró y Paco Plaza han echado mano del fenómeno en películas como Darkness y Verónica. En la primera, un eclipse solar es el detonante de un ritual satánico y la segunda se basaba en el expediente Vallecas que tuvo lugar cuando, tras el eclipse del 11 de junio de 1991, la adolescente Estefanía Gutiérrez falleció en Madrid tras jugar a la ouija con algunas de sus compañeras de instituto.Fotograma del inicio de 'Dune: Parte II', de Denis Villeneuve, que capturó un eclipse real parcial en JordaniaPedro Almodóvar se decantó por utilizar el eclipse de una manera muy diferente en Matador (1986), ya que el fenómeno no aparece en pantalla pero su significado está presente en el desenlace y en la relación pasional y destructiva de sus protagonistas. El icónico eclipse visualizado en la primera entrega de la saga Dune de Denis Villeneuve en Arrakis, se logró parcialmente aprovechando un eclipse solar real que aconteció el 25 de octubre del 2022. El Sol oscurecido realza la atmósfera mística y única del mundo de los fremen.Curiosamente, uno de los primeros temas que compuso Hans Zimmer para Dune fue una versión de la canción Eclipse, de Pink Floyd. En el terreno musical hay una variada playlist que incluye temas como la mítica Total Eclipse of the Heart, con la voz rota de Bonnie Tyler; Soundgarden y su Black Hole Sun, el heavy metal de Iron Maiden en Total eclipse, el rapero argentino Duki cantando Eclipse solar y hasta Joaquín Sabina con Eclipse de mar, una reflexión poética sobre la desconexión entre los eventos personales significativos y la importancia que se les da en los medios.'Crucifixión', anónimo valenciano, en el Museo Thyssen Museo Thyssen-BornemiszaEn el arte, los eclipses han sido alegoría de desgracias y reflejo de almas abatidas. El eclipse que según los Evangelios se dio en la crucifixión de Jesús ha sido un clásico de la pintura. Un tríptico de Tadeo Gaddi del siglo XIV muestra la luna acercándose al sol tras la cruz. El Thyssen acoge una Crucifixión del siglo XV de un anónimo valenciano con un sol casi marrón tapado por la luna entre las cruces. Rubens lo inmortalizó en el tríptico La elevación de la cruz en la catedral de Amberes, Ribera en Cristo crucificado, de 1643, y Egon Schiele en Crucifixión con sol oscurecido (1907). 'Crucifixión con sol oscurecido', de Egon SchieleMás romántico, Ippolito Caffi plasmó el eclipse que vio en Venecia en 1842 en Eclipse solar en Fondamenta Nove. Frida Kahlo jugó con los mundos opuestos de la luna y el sol acercándose en Autorretrato en la frontera entre México y EE.UU. (1932), y Roy Lichtenstein convirtió en pop art un Eclipse de sol (1975).'Autorretrato en la frontera entre México y EE.UU.' (1932), de Frida KahloLara Gómez (Barcelona, 1993) es licenciada en Periodismo por la Facultat de Comunicació i Relacions Internacionals Blanquerna y está especializada en cultura y género. Aunque lo intentó, nunca llegó a aprender alemán. Su gran pasión es escribir, por lo que todo aquello que ve es material sensible para transformarse en un pequeño relato o en un guion. Sueña con cubrir los Oscars in situ.Licenciada en Periodismo por la UAB. Redactora en la sección de Cultura especializada en cine
El arte del eclipse: una fascinación milenaria
El fenómeno astronómico y sus metáforas se plasman en la obra de escritores, cineastas, músicos y pintores













