0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl eclipse solar de hoy reafirma nuestra condición humana. Desde siempre, la humanidad ha prestado atención a este fenómeno. Con curiosidad, con fascinación, con devoción o con miedo. De un tiempo a esta parte, además, su observación ha derivado en un evento social. Esta tarde, mucha gente arrinconará sus pantallas (o las usará en modo cámara) y vivirá, en comunidad, una experiencia difícil de asimilar. Por una vez, el humano no hallará la respuesta a su perplejidad en los chats de IA. De hecho, alguno de ellos parece haber perdido los papeles ante tanto revuelo. Preguntado hace unos días por el mejor lugar para ver el eclipse en Barcelona, ChatGPT respondió que la Barceloneta. “Pero puede pasar que algún barco te quite la visibilidad en el momento clave”, advertía. Cuestionado sobre si no estaba confundiendo el amanecer con el atardecer, el vendehúmos artificial pidió perdón y prometió esmerarse más en sus respuestas, como si nada hubiera pasado, como si un fallo tan atroz no expusiera la extrema fragilidad de la civilización algorítmica que algunos quieren levantar sobre los restos de los fastidiosos seres humanos.El sol, eclipsado en un incendio en Valpacos (Portugal), en julioPEDRO SARMENTO COSTA / EFEPese a que hay motivos sobrados para celebrar el fenómeno de hoy, no habría que perder de vista que no será esta la primera, ni la segunda, ni la tercera vez en que el sol se eclipsa este verano. No ha sido a luna, sino el humo de los incendios forestales, el que demasiadas veces se ha interpuesto entre el disco solar y nuestra mirada. Lee tambiénSarah Shackleton, una artista neozelandesa residente en Aragón, colgó ayer en Instagram una impactante foto en la que el sol aparecía parcialmente oculto tras una franja rojiza. “Esto –rezaba el texto– no es un eclipse solar. Esto es el efecto causado por el incendio en Las Peñas de Riglos ayer por la tarde”.Ante un eclipse solar, solo queda conformarse. Hay que resignarse si las nubes nos arruinan la fiesta o si la próxima cita con el fenómeno se sitúa más allá de nuestra esperanza razonable de vida. En cambio, ante el eclipse que causa el humo sí se pueden tomar medidas, como fiscalizar a los partidos políticos que no apliquen correctas políticas forestales o revisar si sus programas destilan negacionismo climático. Y, en tanto que ciudadanos, escuchar a los expertos y no echar más gasolina al fuego.Director adjunto de La Vanguardia. Escribe cada semana un artículo de opinión sobre cultura y ciudades. Novelista. Último libro: 'Siete días en la Riviera'