No será porque no se veía venir. Hace tres años, en un artículo titulado El peligro de compartir la organización del Mundial 2030 con Marruecos, en este diario alertamos de la sumisión política e institucional del Gobierno de España frente al país vecino, donde, aprovechando la inestabilidad de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), empezaron a hacer lobby para liderar una candidatura a la que llegaron como invitados. Como también denunciamos entonces, el presidente de la Real Federación Marroquí de Fútbol (FRMF), Fouzi Lekjaa, persona de confianza del autócrata , había salido indemne de la caída por corrupción de la cúpula de la Confederación Africana de Fútbol (CAF). Lo hizo gracias a su estrecha amistad con Gianni Infantino, el ahora cuestionado presidente de la FIFA, quien incluso le hizo sitio en el Comité Ejecutivo y ha convertido Rabat en la capital del fútbol africano. TE PUEDE INTERESAR Sin embargo, solo a raíz de lo sucedido recientemente en Ceuta, la opinión pública española se ha dado cuenta de que el peligro de compartir la organización del Mundial 2030 con Marruecos es real. Y, como consecuencia de ello, los partidos políticos, desde Sumar a Vox, pasando por Podemos y PP, han empezado a pedir al Gobierno de Sánchez que tome unas medidas más o menos drásticas, que, en cualquier caso, llegan demasiado tarde. La FIFA tiene la organización del Mundial por el mango La FIFA, propietaria y organizadora de la Copa del Mundo, adjudicó la edición de 2030 a España, Portugal y Marruecos, además de tres partidos a Uruguay, Paraguay y Argentina. Lo hizo después de cambiar una normativa propia que impedía que el Mundial se jugara en más de un continente y, no nos engañemos, para de esta forma dejar vía libre a Arabia Saudí, que había pedido el de 2034. La maquinaria está en marcha y hay mucho dinero en juego. Sánchez saluda a Trump, con Infantino detrás. (Maurice Van Steen/ANP) A partir de ahí, y como dice un conocedor de aquellas negociaciones, "la organización no es como en el Mundial de España de 1982, cuando había un comité organizador". "Ahora es la FIFA la que lo lleva todo, empezando por la gestión del dinero, a través de una empresa. Y nosotros somos un convidado de piedra, que ponemos las sedes y una serie de cosas, pero poco más", añade. El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, sigue desde su Galicia natal todo lo que acontece alrededor de la candidatura mundialista. Dada su posición, sabe que cualquier cosa que diga puede ser utilizada en su contra, de ahí que prefiera mantener un silencio que a algunos les parecerá atronador, aunque, dadas las circunstancias, probablemente sea la postura más sensata e inteligente. TE PUEDE INTERESAR Dado su pasado como presidente de la Diputación de Pontevedra como candidato del PP, el Gobierno de Sánchez no quería al gallego al frente del fútbol español. Además, y a diferencia de lo que sucedió con el inhabilitado, dimitido, imputado y condenado Luis Rubiales, Louzán no es del agrado de su paisano y homólogo del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, más conocido ya como el "superministro". El gallego ganó las elecciones a la presidencia de la RFEF cuando aún estaba pendiente de la resolución de un recurso del Tribunal Supremo sobre una condena de inhabilitación para cargo público que arrastraba de su etapa política. La entonces ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Pilar Alegría, se precipitó, y al mismo tiempo retrató, al decir que "si se ratifica esa condena de siete años por prevaricación, habrá que convocar elecciones a la Federación". TE PUEDE INTERESAR La víspera de la reunión de los cinco magistrados del Tribunal Supremo, el recién elegido presidente de la RFEF estuvo en Nyon para reunirse con su homólogo de la UEFA, Aleksander Ceferin. Un día después, es verdad que contra todo pronóstico, llegó su mencionada absolución, y el Gobierno de Sánchez no tuvo más remedio que tragar con el que fuera presidente de la Real Federación Galega de Fútbol. Las diferencias entre Louzán y el protegido Rubiales Louzán es un dirigente moderado, dialogante y, quizás lo más importante, sin el afán de protagonismo y las ansias de poder de Rubiales. Paradójicamente, pues debería suceder justo lo contrario, él no es "amigo de Pedro", "hermano" de Blanco, ni tampoco tiene a Florentino Pérez como directivo en la RFEF. Una terna que lideró la protección a Rubiales hasta que solo el famoso beso a Jenni Hermoso le costó la inhabilitación por parte de la FIFA, su inevitable dimisión y la ya conocida condena por agresión sexual que debería impedirle siquiera pensar en volver, algo que está por ver. Aleksander Ceferin y Rafael Louzán, en la sede de la UEFA. (EFE) Como era de esperar, la UEFA lidera la oposición a Infantino. Su presidente, Aleksander Ceferin, ha olido la debilidad del presidente su homólogo de la FIFA. El esloveno se ha arrogado el papel del gran defensor del fútbol, con sus 55 federaciones votando en bloque contra Gianni Infantino y a favor del boicot a los Mundiales pese a la retirada del plan privatizador que tenía previsto implantar el suizo. El presidente de la RFEF, obligado a ponerse de perfil Entre esas 55 está la RFEF, aunque no se ha mostrado tan beligerante como la inglesa, la sueca, la alemana, la noruega o la serbia, que han pedido abiertamente que Infantino se marche. Otras, entre las que tampoco está la RFEF, se han limitado a mostrar su oposición al plan ya extinto de Infantino y a secundar el boicot. Como quiera que el Mundial 2030 se celebrará en parte en España y con la sede de la final por designar, Louzán ha tenido que ponerse de perfil. TE PUEDE INTERESAR "¿Infantino? ¿Marruecos? A mí no me miren", pensará el presidente de la RFEF, a quien su condición de expolítico y, por qué no, también de gallego, le están sirviendo para lidiar una situación en la que, como comentábamos al inicio, diga lo que diga, será utilizado en su contra. De ahí que lo mejor sea hacerse el muerto. Eso sí, en los brazos de Europa, es decir, la UEFA que preside Ceferin, su gran aliado para hacer frente tanto a Infantino como a Marruecos, valga la redundancia.