El Gobierno mantiene intacto su compromiso con la organización conjunta del Mundial de fútbol de 2030 junto a Marruecos y Portugal, pese a que la reciente crisis migratoria en Ceuta ha llevado a partidos de izquierda a reclamar que Rabat sea excluido de la candidatura. También lo ha hecho Vox, pero por razones diferentes.PublicidadPodemos, Sumar e Izquierda Unida apelan a las vulneraciones de los derechos humanos y a la defensa de la soberanía española, mientras Vox justifica su petición en la pérdida de confianza hacia el país vecino tras los acontecimientos registrados a finales de julio en la ciudad autónoma. Fuentes del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes consultadas por Público rechazan vincular ambos asuntos y subrayan que la decisión sobre la composición de la candidatura corresponde exclusivamente a la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol (FIFA)."Hay que separar una cuestión como la crisis en Ceuta, de lo que es un tema deportivo en el que decide la FIFA", señalan el departamento que dirige Milagros Tolón refiriéndose a unas declaraciones de la propia ministra, insistiendo en que el Ejecutivo seguirá trabajando para que el torneo compartido sea "el mejor Mundial" y recordando que en su preparación participan una comisión interministerial con 15 ministerios, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y otras entidades. Expulsar a Marruecos de la organizaciónLa respuesta del Ejecutivo llega después de que el coportavoz estatal de Podemos, Pablo Fernández, reclamara públicamente el pasado martes expulsar a Marruecos de la organización del campeonato. En declaraciones durante una aparición en televisión y en distintos mensajes difundidos a través de las redes sociales, el dirigente defendió que España debería organizar el Mundial únicamente junto a Portugal y sostuvo que Marruecos ni siquiera debería disputar la competición, al igual que, en su opinión, ocurre con "todas las dictaduras". Fernández calificó al país vecino como una "dictadura" que "atenta contra la soberanía de España" y "no respeta los derechos humanos", en alusión a la crisis migratoria vivida en Ceuta.PublicidadLa presión también ha llegado desde Sumar, que ha registrado en el Congreso una proposición no de ley para estudiar si España debe replantearse la organización compartida del Mundial con Marruecos. La iniciativa, impulsada por el diputado de IU Nahuel González, plantea que el Gobierno analice esta posibilidad junto a la FIFA, la RFEF y el Ejecutivo portugués. El texto sostiene que "el fútbol no puede servir para blanquearlo todo", propone revisar el actual modelo de organización conjunta a la luz de los acontecimientos ocurridos en Ceuta y reclama mecanismos para retirar la condición de anfitrión a un país en caso de incumplimientos graves de los derechos humanos.En la misma línea se ha pronunciado este jueves el portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Enrique Santiago, quien ha defendido reducir la cooperación con Marruecos mientras no se garanticen los derechos humanos y el respeto a la soberanía española. "Un Mundial de fútbol debe ser un lugar de encuentro: hasta que no se garanticen los derechos humanos en Marruecos y el respeto a la soberanía española desde luego [pedimos que] se reduzcan las actividades conjuntas", afirmó durante una entrevista en televisión.Vox advierte de una "humillación deliberada"A estas iniciativas se suma Vox, aunque con una argumentación distinta. El grupo parlamentario ha registrado otra proposición no de ley para exigir la exclusión de Marruecos como coorganizador del Mundial de 2030 y reclamar que la final se dispute en España. La formación de Santiago Abascal sostiene que los "gravísimos acontecimientos" ocurridos en Ceuta han quebrado la confianza necesaria para mantener una candidatura compartida y considera que permitir que la final se celebre en territorio marroquí supondría una "humillación deliberada" para España.PublicidadPese a estas presiones, el Ejecutivo insiste en que la organización conjunta ofrece importantes ventajas y pone como ejemplo el modelo compartido del último Mundial celebrado en Estados Unidos, México y Canadá. Además, subraya que la proximidad geográfica entre los tres países facilitará la logística del torneo y recuerda que España lideró inicialmente la candidatura junto a Portugal antes de la incorporación de Marruecos.El Gobierno también resta importancia a las informaciones publicadas por el diario británico The Times que aseguraban que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, habría ofrecido a Rabat albergar la final del torneo a cambio del respaldo africano para mantenerse en el cargo. La propia FIFA desmintió esas informaciones asegurando que "es falso y engañoso" afirmar que su presidente haya realizado promesa alguna sobre la sede de la final y recordó que la decisión se adoptará "a su debido tiempo".El Ministerio de Deportes insiste en que España seguirá trabajando para albergar el partido decisivo del campeonato. "Queremos y estamos trabajando para que la final sea en España", afirman las citadas fuentes, que destacan la experiencia del país en la organización de grandes acontecimientos internacionales, la calidad de sus infraestructuras, la red de transportes y el nivel de seguridad. El Ejecutivo recuerda además que en septiembre está prevista una reunión de coordinación con la FIFA en la que se abordarán cuestiones relacionadas con la organización del torneo y asegura que España presentará "más que argumentos" para acoger la final.La final, en el BernabéuSegún aseguró ayer Radio Nacional de España, la FIFA contempla como opción favorita que la final del Mundial se juegue en el Santiago Bernabéu, el estadio del Real Madrid, y que Infantino ha ofrecido a cambio a Marruecos organizar la Copa del Mundo de Clubes un año antes, en 2029.PublicidadMientras tanto, Portugal también ha cerrado filas con la candidatura tripartita. La ministra de Cultura, Juventud y Deportes, Margarida Balseiro Lopes, del conservador Partido Social Demócrata, quien reafirmó el compromiso del Gobierno luso con el proyecto conjunto junto a España y Marruecos y aseguró que el objetivo sigue siendo organizar "el mejor Mundial de la historia" como "un encuentro entre pueblos y culturas". Balseiro respondía así a la formación Livre, situada en la izquierda socialista y ecologista, que ha anunciado que hará "todo lo posible" para impedir que Portugal comparta la organización del campeonato con Marruecos tras la crisis de Ceuta.En España, el principal partido de la oposición ha mantenido, por ahora, silencio. Público ha preguntado al Partido Popular por la posición de Alberto Núñez Feijóo respecto a las iniciativas registradas por la izquierda y por Vox, su socio de gobierno en varias comunidades autónomas, pero la formación no respondió.En cuanto al Consejo Superior de Deportes (CSD), el organismo que dirige la política deportiva del Gobierno y coordina a las federaciones, se remitió a las declaraciones de la ministra Tolón y abogó por la posición oficial del Ejecutivo: separar la crisis diplomática y migratoria con Marruecos de la organización de un Mundial cuya configuración, recuerda el CSD, depende exclusivamente de la FIFA.