El ala minoritaria del Gobierno sigue mostrando con Marruecos un perfil más duro que el elegido por el PSOE tras la crisis migratoria de Ceuta de la semana pasada. Este miércoles, el grupo parlamentario en el Congreso de la coalición —y, más en particular, IU, que se integra en él— registró una proposición no de ley para instar al Ejecutivo a solicitar a la FIFA, la Real Federación Española de Fútbol y el Gobierno de Portugal “una revisión y evaluación específica del actual modelo de organización conjunta” del Mundial de fútbol del año 2030, del que España, Portugal y Marruecos serán anfitriones. Esa revisión, plantea Sumar, debe conllevar “la posibilidad de revisar o retirar la condición de anfitrión” a alguno de los países.
“La Copa Mundial de la FIFA trasciende ampliamente la celebración de una competición deportiva”, puesto que “su organización moviliza recursos públicos, compromete garantías estatales, condiciona inversiones e infraestructuras y proyecta internacionalmente a los países anfitriones”, argumenta Sumar. “Esa dimensión obliga a exigir a quienes participan en su organización un respeto efectivo y continuado de los derechos humanos, de la legalidad internacional y de los principios democráticos que deben regir la actuación de los poderes públicos”, sostiene igualmente la formación, que recuerda que “el Gobierno no es un espectador ajeno a este proceso” porque “coordina la acción pública, las garantías, la seguridad, las infraestructuras, las inversiones y la relación con los demás países organizadores”.










