Tras lo sucedido durante los últimos días en la ciudad autónoma de Ceuta, una pregunta que surge desde el punto de vista futbolístico es si España puede y, sobre todo, debe mantenerse como socio de Marruecos en la organización de la Copa del Mundo de la FIFA 2030. Un Mundial al que llegó como sospechoso invitado, y ahora parece que solo va a disputarse allí. Normal que a muchos aficionados les invadan —nunca mejor dicho— las dudas. Ya no solo está en el aire dónde se jugará la final, con Casablanca amenazando seriamente a Madrid y Barcelona. Ahora también se plantea la cuestión de si es posible trabajar codo con codo con un país del que es evidente que no es de fiar, por más que el ministro Marlaska diga lo contrario. Una prueba más de la sumisión que el Gobierno de Sánchez muestra hacia el reino alauita, solo superada por la que le muestra Gianni Infantino. TE PUEDE INTERESAR No en vano, el mismo día que miles de marroquíes invadían literalmente Ceuta, con la innegable complicidad de sus autoridades, el presidente de la FIFA rendía pleitesía al rey de Marruecos en Tetuán, donde asistió a la celebración del Día del Trono. En referencia al Mundial 2030, Infantino no tuvo el menor reparo en asegurar que "será el mejor porque se celebrará en el país hermoso más hermoso de todos, Marruecos". Entre el ninguneo del Gobierno y las críticas de Tebas "Los marroquíes están listos para recibir al mundo. ¡Viva Marruecos!", añadió el suizo, obligado a recular de su intención de crear una filial para comercializar la Copa del Mundo tras el plante de la UEFA, la Confederación de Fútbol de América del Norte, Centroamérica y el Caribe (CONCACAF), la Confederación Africana de Fútbol (CAF) y la Confederación Asiática de Fútbol, y las timoratas y sospechosas dudas de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL). En este escenario, la situación de España, y más concretamente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) que preside Rafael Louzán, es compleja. El gallego se sabe obligado a ir de la mano de la FIFA, mientras su propio Gobierno le ningunea en una comisión interministerial en la que no tiene voto y coordina el "superministro" Alejandro Blanco, y al mismo tiempo que Javier Tebas, presidente de LaLiga y vicepresidente de la RFEF, arremete duramente contra Infantino. Gianni Infantino y Rafael Louzán, después de la final del Mundial. (Reuters/Mike Segar) "Debería irse, le ha llegado su momento", aseguró Tebas en La Gazzetta dello Sport sobre el presidente de la FIFA, pillado con las manos en la masa cuando pretendía mercadear con el Mundial. "En Estados Unidos he oído a mucha gente que no está de acuerdo con lo que hace. Lo dicen, pero luego no hacen nada. No sé qué es peor, el silencio o la complicidad, porque quienes guardan silencio son perfectamente conscientes del daño que está sufriendo el fútbol", añadió. "Infantino debería irse", dijo Javier Tebas, presidente de LaLiga, pero también vicepresidente de Louzán en la RFEF En esta tesitura, Louzán solo puede recurrir al refranero español y poner una vela a Dios y otra al diablo. Organizar el Mundial 2030 con Marruecos, sin olvidar a Portugal, es algo que se encontró cuando llegó a la presidencia de la RFEF. Conocidas son las discrepancias que esta decisión generó entre Luis Rubiales, su antecesor, y Pedro Sánchez, quien en un viaje oficial a Rabat tendió la mano a Mohamed VI y este le cogió el brazo. Para empezar a hablar, le entregó el Sáhara. TE PUEDE INTERESAR "A mí tanto tú como Infantino me propusisteis una idea que yo aplaudí", le escribió Sánchez a Rubiales cuando este intentó desmarcarse de una idea en la que entonces ya quedó patente que siempre ha estado el presidente de la FIFA. Según cuentan fuentes que vivieron en primera persona aquellas maniobras tan extrañas, al inhabilitado y dimitido dirigente de la RFEF le entró el miedo al recordar lo sucedido a los pocos meses de llegar al cargo. Infantino, con Sánchez y Rubiales en Moncloa. (Fernando Calvo) La mala experiencia de la Supercopa de España en Tánger En agosto de 2018, Rubiales decidió llevarse la Supercopa por primera vez fuera de España. El lugar elegido fue la ciudad marroquí de Tánger y el resultado, un auténtico fracaso. La falta de seguridad en los accesos provocó que muchos aficionados sin entrada se saltaran el primer anillo de seguridad e intentaran acceder al campo. Además, las largas colas provocaron que la final que disputaron FC Barcelona y Sevilla empezara sin que todo el público hubiera entrado. Y todo esto sin que el estadio se llenara, ya que la tribuna principal, con las entradas más caras y fuera del tiro de cámara, estaba completamente vacía. A este recuerdo se le suma lo sucedido en la última edición de la Copa de África. Y no solo por el escandaloso robo a Senegal, a quien es de esperar que el TAS devuelva el título de campeón. Sino por una organización que dejó mucho que desear y dista un abismo de la que requiere un Mundial. TE PUEDE INTERESAR Mientras Infantino no esconde sus preferencias, España está en una encrucijada que futbolísticamente merece, pero a la que se ve arrastrada por su debilidad y sumisión política, tal y como se ha demostrado con lo sucedido en Ceuta. Aunque al principio podía parecer un asunto menor, la decisión de dónde se juegue la final del Mundial 2030 será decisiva para destapar algunas cosas que siguen sin esclarecerse desde que Rubiales y su "amigo" Pedro se aliaron con Marruecos.
La encrucijada de España con el Mundial 2030 tras la invasión de Ceuta y el "¡Viva Marruecos!" de Infantino
Después de ver cómo Rubiales y Sánchez parieron la idea con el presidente de la FIFA, y más aún después de lo sucedido recientemente, organizar la Copa del Mundo con los marroquíes es todo un marrón para la RFEF










