Pablo Lodeiro

Madrid

06/08/2026 a las 01:47h.

Gianni Infantino se creyó muy listo o consideró muy tonto al resto del planeta. Solo así se puede entender la ejecución de su temerario y apresurado plan para privatizar el Mundial, muerto incluso antes de nacer debido a la oposición casi unánime de todos ... los estamentos del fútbol y del olfato de los medios para destapar un pastel que olía a podrido a la legua. Un terremoto nunca antes visto en el deporte rey que ha obligado al abogado suizo a refugiarse en Marruecos, de los pocos países en los que aún le quedan amigos después de que incluso Donal Trump, su alma gemela, le diese la espalda para intentar mantenerse ajeno al escándalo de cara a la opinión pública. Allí, en la costa norteafricana, en la ciudad de Salé, Infantino intentará evitar acabar como Calígula.

Corrupción