Sumar eleva el tono contra Marruecos por la crisis que provocó la entrada de 72.000 migrantes en Ceuta el pasado 30 de julio. El socio minoritario del Gobierno, desde el grupo parlamentario en el Congreso, ha registrado una proposición no de ley que cuestiona la organización del Mundial 2030 con el país magrebí y plantea incluso la posibilidad de revisar esa alianza, en la que también está Portugal. La iniciativa ha sido impulsada por Izquierda Unida, la formación más combativa con Rabat tras el asalto que el propio Antonio Maíllo, líder de IU, calificó como un "ataque híbrido". La iniciativa reclama al Congreso que traslade a la FIFA, a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y al Gobierno portugués una "revisión y evaluación del actual modelo de organización conjunta" de la próxima edición del Mundial de Fútbol. Esta reclamación está directamente relacionada con los "graves acontecimientos" de la frontera del Tarajal y a los "compromisos de derechos humanos asumidos por los países anfitriones". El texto relcama a la RFEF que active los mecanismos previstos por la FIFA para revisar la política de derechos humanos y el cumplimiento del artículo 3 de sus estatutos. El objetivo es contar con una evaluación "independiente, pública y actualizada" de los riesgos para los derechos humanos en países anfitriones y poner el foco en su cumplimiento durante la preparación del torneo, fase en la que se encuentra actualmente el Mundial de 2030. La iniciativa contempla también la elaboración de un informe que recopile los fondos públicos dedicados al torneo y las "alternativas al actual modelo de coorganización" por si fuera posible revertirlo. Izquierda Unida aspira a que la RFEF impulse ante la FIFA una reforma de los procesos de adjudicación de mundiales para incorporar cláusulas que incluyan la posibilidad de "revisar o retirar la condición de anfitrión" cuando se produzcan incumplimientos graves de las normas de derechos humanos. Eso encaja con otra de las propuestas de la PNL, que pasa por "evaluar el impacto de los acontecimientos ocurridos en la frontera de Ceuta sobre los compromisos de derechos humanos vinculados al torneo". TE PUEDE INTERESAR Se trata de una forma de presionar al PSOE para revisar sus relaciones con Rabat después del incidente en el Tarajal, algo que la izquierda radical comenzó a hacer a principios de esta semana. Entonces fue Maíllo quien reclamó la llamada a consultas de la embajadora marroquí en Madrid, Karima Benyaich, y la necesidad de revertir el giro sobre el Sáhara Occidental perpetrado por Pedro Sánchez en 2024. Ahora la PNL va más allá y pide una investigación independiente en los ámbitos bilateral, europeo e internacional sobre los hechos ocurridos en Ceuta. El objetivo es identificar a las víctimas, depurar "las responsabilidades que correspondan" y adoptar "mecanismos eficaces de alerta temprana, protección de menores y salvamento de vidas". La petición de Sumar llega cuando todavía está en el aire el lugar de la celebración de la final del Mundial de 2030, que estaba prevista en un estadio español. El problema es que Marruecos presiona para que el partido definitivo se juegue en el coliseo que el gobierno alauí está construyendo en Casablanca. Y esta presión no es baladí si se tiene en cuenta la buena relación que mantiene Rabat con EEUU y, a su vez, la que mantienen el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el mandatario estadounidense Donald Trump. Sumar eleva el tono contra Marruecos por la crisis que provocó la entrada de 72.000 migrantes en Ceuta el pasado 30 de julio. El socio minoritario del Gobierno, desde el grupo parlamentario en el Congreso, ha registrado una proposición no de ley que cuestiona la organización del Mundial 2030 con el país magrebí y plantea incluso la posibilidad de revisar esa alianza, en la que también está Portugal. La iniciativa ha sido impulsada por Izquierda Unida, la formación más combativa con Rabat tras el asalto que el propio Antonio Maíllo, líder de IU, calificó como un "ataque híbrido".