Actualizado Jueves,
agosto
22:50El rescoldo deportivo de la crisis migratoria de Ceuta deja un nuevo frente abierto para el Gobierno. El hecho de que el Mundial 2030 est� organizado por Espa�a y Marruecos (junto con Portugal) ha generado una brecha pol�tica para la que el Ejecutivo no tiene, de momento, respuesta.La oposici�n, casi al un�sono, ha salido a pedirle a Pedro S�nchez dos cosas: primero, que al menos se abra un debate sobre la conveniencia o no de mantener esa alianza organizativa y, segundo, y como mal menor, que garantice que la final del campeonato, prevista para el 21 de julio de ese a�o. El Partido Popular es quien m�s concreto ha sido en sus peticiones y en sus posibles consecuencias. En una carta enviada a la Ministra de Educaci�n, Formaci�n Profesional y Deportes, Milagros Tol�n, con fecha de ayer, advierte al Gobierno de que, en caso de que Espa�a no fuera sede de la final, cuestionar� �la conveniencia de que Espa�a siga adelante con la celebraci�n de la Copa del Mundo�. Es decir, que si la FIFA le entrega la final a Marruecos, los populares creen que hay margen para plantearse si tiene sentido seguir organizando el Mundial. Esta postura cobra especial relevancia pues, en funci�n de los plazos y del resultado de las elecciones generales del pr�ximo a�o, podr�a darse el caso de que la elecci�n de la sede de la final se produjese con un Gobierno del PP.La misiva, firmada por Borja S�mper, portavoz de Cultura y Deporte, enfatiza que es Espa�a quien est� soportando el coste econ�mico de la organizaci�n, de ah� que solicite a la Ministra una reuni�n para iniciar una colaboraci�n, no sin antes acusar al Ejecutivo de no hacer nada. �Me preocupa, muy especialmente, la inacci�n p�blica del Gobierno ante un escenario de estas caracter�sticas. La final 2030 no se decidir� comparando aforos ni planos de estadios: se decidir� en los despachos. Y en ese terreno, Espa�a no puede comparecer con declaraciones cuando otros comparecen con una acci�n de Estado coordinada�, dice."LA FINAL NO ES UN FAVOR"Esas declaraciones a las que hace alusi�n S�mper son las de la propia Milagros Tol�n que, cuestionada por el asunto, se limit� a decir que conf�an en ser sede de la final �porque nos lo merecemos�. �La final no es un favor que haya que solicitar, sino la consecuencia natural del liderazgo de Espa�a�.La toma de posici�n del PP sobre el asunto fue la m�s contundente, pero no la �nica. En apenas 48 horas, partidos situados en posiciones ideol�gicas opuestas llegaron a una misma conclusi�n. El movimiento comenz� el martes con la iniciativa registrada por Sumar, que reclamaba una revisi�n de la candidatura conjunta a la luz de los acontecimientos de Ceuta y planteaba incluso la posibilidad de activar mecanismos que permitan revisar la condici�n de anfitri�n de cualquier pa�s que incurra en incumplimientos graves relacionados con los derechos humanos. A esa posici�n se sumaron despu�s Podemos y distintos dirigentes de la izquierda.Ayer, el asunto dej� de ser una reivindicaci�n de un �nico espacio pol�tico cuando Vox registr� una proposici�n no de ley para que el Congreso inste al Gobierno a solicitar ante la FIFA la exclusi�n de Marruecos del Mundial 2030. El partido de Abascal considera que los acontecimientos vividos en Ceuta han roto las condiciones de confianza necesarias para una candidatura compartida y exige adem�s que Espa�a garantice que la final se dispute en territorio nacional.Respecto a esa final, el Gobierno quiso poner el �nfasis en que la FIFA hab�a desmentido la informaci�n de The Times en la que se afirmaba que Gianni Infantino le hab�a prometido ese �ltimo partido a Marruecos si le apoyaba para ser reelegido. Conviene no olvidar que la FIFA tambi�n desminti�, en un primer momento, la intenci�n de privatizar un 20% del Mundial, algo que result� ser cierto a la luz de lo sucedido despu�s.En definitiva el Gobierno, partidario del perfil bajo, cuando no de la inhibici�n, se topa con una presi�n creciente que llega desde posiciones ideol�gicas muy distintas. Unos exigen romper con Marruecos. Otros reclaman una revisi�n completa de la alianza. Pero incluso entre quienes defienden mantener el proyecto conjunto empieza a consolidarse una idea que hace unos meses parec�a indiscutible y ahora se ha convertido en exigencia pol�tica: si Espa�a contin�a en esta candidatura, debe movilizar todos los recursos diplom�ticos a su alcance para garantizar que la final de 2030 se juegue en Espa�a.










