0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLos bosques arden cada verano para dar la razón a las campañas anuales de prevención de incendios forestales. Las parejas, en cambio, sufren fuegos en agosto sin que nadie –ni siquiera un mal ministerio de Sumar– difunda políticas y criterios de prevención. Menos mal que quedamos los cuñados...Extinguida la especie del Rodríguez –dícese del marido al que siempre le surgían obligaciones laborales en plenas vacaciones–, la prevención de los incendios conyugales del siglo XXI corresponde por entero al género masculino. Morell / Efe¿Se puede sobrevivir a un mes de vacaciones conjuntas con la táctica del sí a todo y rehuyendo cualquier atisbo de conflicto? He aquí el primer gran error porque –para que me entiendan los lectores masculinos– la argentinización pasa factura y llega un día de las vacaciones en que ni remontas ni alcanzas la tanda de penaltis.–¿Y no piensas hacer nada?No basta con plantar una sombrilla en la playa a primera hora, traer los cruasanes o acatar un programa de cenas con otras parejas y la asistencia a festivales donde conviene levantarse del asiento y bailotear aunque cante Facundo Cabral resucitado. Se trata de tomar la iniciativa y sorprender a la pareja (y a los querubines de la pareja, si hablamos de divorciados).La prevención de fuegos matrimoniales exige una masculinidad proactivaLas vacaciones no son para descansar en modo pachorra, son para organizar planes inverosímiles que rieguen la relación, favorezcan los brotes verdes y eviten malentendidos porque todo se debe hablar, incluso medio minuto antes de apagar la luz.–¿Has leído que vuelve al cine Sandokán, el Tigre de Malasia?Lo importante no es alquilar un pedazo de yate y surcar el Mediterráneo con todas las comodidades, sino tener detalles. Dedicar un palíndromo a la mujer amada, exponer la tragedia que supondría vacacionar solo y sin compromiso en Cap d’Agde o mojarse con los dilemas indumentarios en lugar de hacerse el bot con bermudas:–Las dos sandalias me gustan.La prevención de incendios conyugales implica una nueva masculinidad proactiva que no escurra el bulto, se anticipe a los deseos y haga sentir especial a la mujer.¡No es tan agotador, gandules!Nacido en Barcelona, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra y becado un curso en la Missouri-Columbia University, entró en 'La Vanguardia' en 1982, donde ha hecho casi de todo. Corresponsal en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (1996 al 2000). Ha cubierto tres elecciones presidenciales en EE.UU., tres en Francia, las guerras de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, los funerales de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, el 11-S de Nueva York, el accidente nuclear de Fukushima así como tres mundiales de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Redactor jefe de Internacional y actualmente articulista del diario. Ha perpetrado tres libros: 'Menuda tropa', 'Esta ronda la pago yo' y 'Cuando de dejan'.
Incendios conyugales, por Joaquín Luna
Los bosques arden cada verano para dar la razón a las campañas anuales de prevención de incendios forestales. Las parejas, en cambio, sufren fuegos en agosto sin que nadie –ni siquiera un mal ministerio de Sumar– difunda políticas y criterios de prevención. Menos mal que...















