"Hay que resignarse" porque los incendios forman parte ya de "un c�rculo vicioso", opina Marcos (35). El monte de su localidad, Villardev�s, fue de los primeros en arder en el verano de 2025, si bien la r�pida actuaci�n de los servicios de emergencia evit� que fuera de las m�s castigadas. No fue ni la primera vez ni ser� la �ltima. En el momento que la tierra arde, opina, la atenci�n pol�tica se dispara pero no es efectiva: "Muchos millones y ayudas se anuncian para que no vuelva a arder, pero cuando al a�o siguiente no hay incendios, se olvidan. Al a�o siguiente, que no ha crecido tanto la maleza, nadie se gasta ni un euro. Y es cuando vuelve el fuego", expresa este gallego ante las propiedades que cercan el municipio y vuelven un verano m�s, a estar desatendidas. Marcos refleja el sentir a nivel nacional de muchos de los afectados por los grandes incendios de 2025... y anteriores. Los propietarios denuncian la falta de recursos p�blicos: ayudas solicitadas que nunca terminan de llegar, una burocracia que se alarga durante todo el a�o retrasando las tareas de prevenci�n en los meses en los que es legalmente posible, o subvenciones que resultan insuficientes para acometer las tareas o comprar la maquinaria. Pero al mismo tiempo, en Espa�a el 72% del patrimonio forestal se concentra en manos privadas (20 millones de hect�reas para 3,5 millones de propietarios particulares). Es una proporci�n que se repite de forma generalizada entre regiones, si bien en �reas del Mediterr�neo son m�s frecuentes las propiedades de grandes tama�os y en zonas del norte son m�s habituales los minifundios.De esta forma la responsabilidad de los montes suele recaer en varias manos. Y esta alta privatizaci�n conduce al pa�s a una situaci�n complicada, porque muchos propietarios son desconocidos: herencias que se abandonan, espacios que se usan a modo de retiro en las vacaciones, o cultivos que resultaron improductivos y nadie ha vuelto a ocuparse de ellos. El peligro de esta situaci�n es el mantenimiento: cuando las autoridades deben realizar alg�n tipo de intervenci�n en la propiedad privada, no hay quien responda a la puerta. O para hacerse responsable de los posibles desastres.En este contexto, muchos temen el verano que ya ha dejado varios incendios esta semana en Galicia, Castilla y Le�n, Andaluc�a y Extremadura. "El verano tiene mala pinta, est� todo seco como si estuvi�ramos a finales de julio, despu�s de un invierno lluvioso y con mucha biomasa en los montes. Da miedo lo que se avecina, sobre todo despu�s de los fuegos de 2025", opina Ux�o, presidente de la Comunidad de Montes Vecinales en Mano Com�n de San Xurxo de Sai�ns (Vigo). "La inmensa mayor�a de propietarios tiene en absoluto abandono las tierras". Al final, todo vuelve a recaer en los ciudadanos (asociados), que realizan tareas diversas: desbroces selectivos, desbroces de bordes de pistas, podas... Nadie ha olvidado el que el pasado fue el a�o con mayor superficie forestal afectada del �ltimo decenio, con 354.746,67 hect�reas quemadas -un alza de siniestros del 235,89% en la superficie forestal total- seg�n los datos provisionales del Ministerio de Transici�n Ecol�gica. Y es que 2025 dej� 63 Grandes Incendios Forestales cuando la media anual del decenio es de 23. Todos ellos se sucedieron en verano, y la zona m�s afectada (50,79%) fue la noroeste: Galicia, Asturias, Cantabria, Le�n y Zamora.En esta �ltima se encuentra, cruzando los dedos por un verano m�s tranquilo, Eduardo (70). "Ya nos estamos acostumbrando", despu�s de varios incendios seguidos. El verano pasado, al municipio de Cubo de Benavente lleg� un fuego "espectacular" que rode� el pueblo y oblig� a evacuaciones. �l, propietario de varias fincas forestales con chopos, vio arder "su huchita". Sus chopos de seis a�os -tardan 15 en crecer- servir�an para vender la madera y complementar su pensi�n. Pero de unos 900, al fuego del verano pasado sobrevivieron entre 50 y 60. Y Eduardo se siente abandonado por la Junta de Castilla y Le�n: como a otros vecinos, no le llegan compensaciones o ayudas -ni tampoco respuesta a las solicitudes- para recuperar lo perdido. "No pido que me paguen la chopera. Pero s� que me ayuden a quitar lo quemado, o a reponerlo. Como con un cr�dito blando", explica. Tiene tambi�n un bosque de pinos, pero ha dejado de asegurarlo: a 300 euros por seis hect�reas y media, "las coberturas no son gran cosa" en caso de incendio. Y de todas formas, ya se ha resignado ante la alta tasa de incendios intencionados en Zamora. Para este a�o, la diputaci�n les ha facilitado palas de goma para apagar los conatos de incendios, y entre los vecinos, se han valido de los cortac�spedes para despejar de maleza los caminos alrededor de las casas.Tambi�n en Zamora, Jos� Ignacio (69), con varias hect�reas de pino, se pregunta por qu� han cesado los programas de mantenimiento. Hist�ricamente la Junta foment� la plantaci�n con distintos programas e incluso ayudas para su buen mantenimiento, pero este vecino asegura que llevan a�os sin realizarse dichas actividades y, entre tanto, los bosques de pinos "est�n salvajes". Le parece imposible realizar el mantenimiento si no es atrav�s de maquinaria espec�fica, y �l solicit� a trav�s de la asociaci�n de propietarios las ayudas de los fondos europeos FEDER con este fin en 2021. Fueron informados de que la solicitud hab�a sido aprobada, pero solo se han ejecutado tareas de prevenci�n en una de las 15 parcelas solicitantes. "No se ha hecho absolutamente nada", declara, ni siquiera en invierno: "Los caminos pr�ximos est�n llenos de hierba, los propios pinares est�n llenos de maleza y no se han hecho cortafuegos, que es fundamental". La Junta les ha advertido de que hay plagas en los pinos. Ahora ya es tarde -por las temperaturas y el riesgo mayor de incendios- y hasta octubre no se inicia la campa�a de prevenci�n.Joan Rovira es secretario general del Consorci Forestal de Catalunya i Cooperativa Serveis Forestals, y es propietario forestal en Llavors� (Lleida), dentro de una comarca que en los �ltimos a�os han sufrido varios incendios. Como agente en la tramitaci�n de solicitud de ayudas, recalca que en muchas ocasiones las tareas de prevenci�n superan a los propietarios. En su caso, el Consorci mantiene una alianza con la administraci�n catalana que les facilita los medios: veh�culos, todoterreno, mangueras, cubas... para hacer una primera intervenci�n. "Evidentemente, es un trabajo de voluntariado", aclara por parte de los asociados. No omite que en invierno, en la �poca propia para ello, "nos encontramos que aqu� hay una falta flagrante de recursos" (en funci�n del tipo de hect�rea, el coste de la actuaci�n puede ir de 1.500 a 3.000 euros). "La demanda de ayudas por parte de los propietarios supera en tres veces la disponibilidad de recursos que pone la administraci�n" en su comarca, explica. "Y ya no es un tema de conservar el monte. Ya es un tema de protecci�n civil", insiste.El obst�culo regulatorio y de inversi�n"En Espa�a dedica m�s recursos a la extinci�n que a la gesti�n preventiva. Un dato frecuentemente citado por expertos del sector es que la inversi�n forestal ronda los 35 euros por hect�rea al a�o, de los cuales aproximadamente 24 euros por hect�rea se destinan a extinci�n y solo once euros por hect�rea a prevenci�n", denuncian desde la Confederaci�n de Organizaciones de Selvicultores de Espa�a (COSE).Seg�n la empresa Nactiva, que act�a desarrollando proyectos colaborativos entre empresas y propietarios forestales, el coste medio de la gesti�n preventiva durante el ciclo de vida de los bosques hasta la corta implica 2.000 y 6.000 euros por hect�rea. Una cantidad muy inferior a la de tareas de extinci�n y restauraci�n, que pueden llegar a los 18.000 y 35.000 euros, explica Kiko Gonz�lez, portavoz de la empresa. Desde la empresa hacen hincapi� en el aprovechamiento econ�mico de los bosques para capturar el inter�s de los propietarios o empresas colaboradoras. Algo que desde Cose tambi�n plantean: los servicultores junto con Greenpeace y WWF ya han hecho una propuesta oficial a la Administraci�n para una reforma fiscal con deducciones que premien el cuidado de las hect�reas forestales. Lo cierto es que la gesti�n p�blica de la masa forestal est� fragmentada, a nivel normativo y presupuestario: son las comunidades aut�nomas las competentes en materia de prevenci�n y extinci�n de incendios forestales en sus territorios, no el Gobierno, explican desde Transici�n Ecol�gica. En este sentido, desde el sector servicultor denuncian la opacidad en datos y la falta de homogeneidad que permitan hacer una radiograf�a de la ejecuci�n p�blica. Pero en base a su an�lisis de los datos de las comunidades, Patricia G�mez, gerente de Cose, explica que de media las comunidades aut�nomas espa�olas dedican un 65% de su gasto p�blico total al despu�s del incendio y solo un 35% a la prevenci�n de los mismos. Mientras tanto, las fincas permanecen desatendidas. Para abordar la situaci�n, ayuntamientos como los de Galicia han enviado cartas a los propietarios para recordarles la urgencia de mantener las fincas en buen estado. Pero de nuevo, se topan con el problema de la titularidad de la propiedad. Esta una situaci�n que desespera a vecinos como Manuela (60), que tuvo el �ltimo gran incendio junto a su casa por un monte en desuso desde hace a�os en Carballeda de Avia (Galicia): "El concello tiene que hacer algo, que la gente que vive aqu� en el pueblo s� est� limpiando todo lo que es suyo. Pero hay mucha gente que ya no vive aqu�... Que las autoridades miren el catastro, est� para algo: que busquen a los due�os, les manden una carta, que paguen, que les multen si no limpian...�Alguien tiene que hacerse cargo! �Si no, pasa lo de siempre, seguiremos con el mismo susto en el cuerpo!". "Es el dilema de todos los a�os: las fincas en desuso se llenan de maleza. La Xunta de Galicia se lava las manos. Pero t� tienes tu casa ah� al lado...", explica Marcos. �l puede recurrir al ayuntamiento para que limpie la propiedad vecina y desatendida con cargos al propietario, pero no es algo que suela dar resultado, porque hay demasiada demanda y los servicios est�n desbordados, explica. Por eso, entre los vecinos se subcontratan, a sus propias manos y maquinaria, para limpiar todo lo posible. "Prefiero perder 200 euros que arriesgarme a tener el incendio a 10 metros de mi casa. Ese es el problema. Y es el c�rculo vicioso" que, avisa este gallego, se completar� en dos a�os. "El monte vuelve a crecer, se vuelve a llenar y donde hab�a antes una retama, luego habr� cuatro que arder�n con fuerza", lamenta. Resolver la titularidad, aunque sea una "labor tediosa" tambi�n es "b�sica" y urgente. Adem�s, determinante en el reclamo de subvenciones, argumentan desde Asociaci�n de Municipios Forestales de la Comunitat Valenciana (Amufor): de nada sirve seguir promoviendo ayudas si no hay quien las reclame. Aunque una vez reclamadas, tambi�n es urgente agilizar los procesos en las concesiones, valora V�ctor, propietario forestal en Requena. "Llevan desde octubre del 2025 diciendo que van a salir las ayudas... pero no llegan". Explica que acaba de finalizar otro a�o de tareas de prevenci�n en la que las principales empresas colaboradoras, como Tragsa, siguen muy ocupadas con la reconstrucci�n de infraestructuras afectadas por la Dana de 2024. Pero los propietarios forestales ahora aguardan el verano y los vientos de poniente (por la humedad son los m�s peligrosos) "con el coraz�n en un pu�o".Este 2026, en el que el alza prematura de las temperaturas advierte de otra estaci�n t�rrida, en el campo m�s de uno pasar� el verano con una garrafa de agua a la espalda.