¿Por qué España puede ser campeona del mundo?, le preguntaron a Aymeric Laporte. Por el espíritu de resiliencia de Luis de la Fuente. Entrenador por vocación y convencimiento, trabajador en paro entre 2011 y 2013, como tantos otros españoles. Un convencido de las buenas personas. Con él, la fe mueve montañas.Por el fútbol callejero de Lamine, su talento, su alegría y desparpajo. Por la planta de Rodri, su visión de juego. La brújula en la cabeza y el guante en los pies. Por la insistencia de Cucurella. Por ser un pelmazo para los rivales. Por Pedro Porro, un percutor por la banda, peligro constante. Por la confianza, las lágrimas y el amor propio de Nico Williams. Por la paciencia, el atrevimiento y la impermeabilidad ante las críticas de Unai Simón. Qué taquicardias, Unai. Por el sufrimiento de Ferran Torres y sus rezos al VAR, que nos pusieron a todos en comunión con esa ansiedad contenida. Por la potencia de su pierna izquierda. Por ese golazo. Por los que hablan y hablan. Por el dolor sufrido por Mikel Merino. Y por su fortaleza mental. Por sus tantos más allá del minuto 90, en la llamada zona Cesarini.Por el olfato de Mikel Oyarzabal, su serenidad y sentido del compañerismo.Por la valentía del Dani Olmo adolescente que se hizo las maletas y se fue a Croacia. Primero le hicieron fuerte a patadas. Hoy, además, ve los espacios como nadie. Por el atrevimiento de Cubarsí y esa osadía que nos acabó llevando a semifinales. Por los cristales rotos de la casa de Pedri en Tegueste, por su magia y su generosidad. Por el compromiso social y la sensibilidad de Borja Iglesias, un futbolista diferente. Por los que no saltaron al césped, pero construyeron el camino. Por Grimaldo. Por Víctor Muñoz. Por Alex Remiro. Por Morata. Por Fermín. Por la madre de Fabián. Por todas las madres que parieron y criaron a estos campeones del mundo. Por Mateo. Por todos los Mateos y todos los papás y mamás de niños con TEA. Por Estanyol. Por Los Palacios y Vilafranca. Por Roquetas de Mar. Por Eibar. Por Rocafonda. Por los pueblos que siguen dando sentido a nuestra identidad nacional. Porque, como dice De la Fuente, sabemos lo que somos. Porque el fútbol era eso a lo que jugaron los nuestros. Tocar y tocar. Pasarla una y otra vez, intentarlo hasta la saciedad. Hasta gritar gol. De locos, que diría Nico.Por el convencimiento de Laporte. Por qué no. Sí, sí.
Y por qué no. Sí, sí
¿Por qué España puede ser campeona del mundo?, le preguntaron a Aymeric Laporte. Porque el fútbol era eso. De locos, que diría Nico














