EditorialEspa�oles de m�ltiples or�genes y distinta condici�n se ven representados por un equipo que transmite juventud y audaciaLamine Yamal celebra el gol de Espa�a.AFP / GETTYActualizado Lunes,
julio
00:41Audio generado con IAUna memorable selecci�n espa�ola ha logrado canalizar las emociones de todo el pa�s con un f�tbol valiente y virtuoso, en una final del Mundial dif�cilmente repetible: domin� en todo momento a Argentina y anul� el juego de un astro como Lionel Messi en su despedida internacional. Con su capacidad de resistencia y un f�tbol total, ofreci� un formidable espect�culo en el ic�nico estadio MetLife, a escasos kil�metros de una Nueva York en la que estos d�as se habla m�s espa�ol que nunca. Nuestro pa�s ha vivido una experiencia colectiva �nica: gracias a un grupo de j�venes tan brillante como cercano, se han puesto de manifiesto los mejores valores de una Espa�a moderna, ilusionante y capaz de mirar con gran confianza al futuro.En contraste con un momento de gran polarizaci�n y zozobra pol�tica, cuando los j�venes encuentran inmensas dificultades para acceder a una vivienda y poder planificar su vida, la selecci�n ha actuado como un importante elemento de cohesi�n y de optimismo. Las celebraciones masivas de aficionados ataviados con banderas de Espa�a que han tenido lugar en el Pa�s Vasco y en Catalu�a forman ya parte de la historia de nuestro pa�s.Mucho ha cambiado, en el f�tbol y en la sociedad, en los 16 a�os transcurridos desde que Espa�a gan� su primer Mundial. Sin embargo, la actual selecci�n recuerda a la que levant� la Copa del Mundo en Sud�frica. Pese a ser generaciones distintas, hay patrones y din�micas de juego que vuelven a dotar a la selecci�n de una identidad propia, como qued� claro en la trepidante final de ayer. La familiaridad de Luis de la Fuente con los jugadores desde sus etapas formativas le ha permitido tejer un hilo conductor entre los �xitos del pasado reciente y una nueva etapa prodigiosa a la cual, adem�s, a�n le queda mucho recorrido.Espa�a ha demostrado que sabe imponer su ritmo a los partidos, dominar el bal�n ante cualquier clase de rival y mantener el control de las emociones en situaciones de m�xima tensi�n. Todo ello es sin duda fruto del trabajo, pero tambi�n de la afinidad y buen ambiente que sabe transmitir el grupo. Son j�venes para quienes la tecnolog�a es algo consustancial y que se conducen con naturalidad y sencillez. Pero, ante todo, son profesionales excelentes, de un nivel muy dif�cilmente alcanzable.M�s all� de la trabajad�sima e inapelable victoria de ayer, el �xito de la selecci�n espa�ola es indudable: ha sabido reponerse a un inicio de Mundial adverso, mantener la confianza en s� misma, depurar su juego a medida que avanzaba el campeonato y conservar su estilo y personalidad frente a rivales de la m�xima dificultad, incluida tambi�n la Francia de Kylian Mbapp�. M�s all� del �mbito deportivo, en el que no ha tenido rival, tambi�n ha ilusionado e iluminado a un pa�s que hoy se ve reflejado en sus valores, su arrojo y su capacidad de competir al nivel m�s exigente. Los campeones del Mundo representan a una Espa�a joven, que se enfrenta con ilusi�n a los retos m�s arduos y que aspira sin ning�n complejo a la excelencia internacional.En las �ltimas d�cadas, el f�tbol espa�ol ha dado el salto a la �lite de las selecciones, lo que tambi�n ha conllevado en algunas ocasiones los altibajos y decepciones que todos los grandes equipos sufren. Llegar a la final de un Mundial y ganarla es una gesta que involucra a todos los niveles y estructuras del f�tbol nacional, y nuestro pa�s tambi�n destaca en este sentido, al sumar m�s de un mill�n de deportistas federados y decenas de miles de clubes en todo el territorio. Que hoy seamos el gran referente global y, adem�s, vayamos a acoger en 2030 nuestro segundo Mundial -esta vez, junto a Portugal y Marruecos- no es fruto de la casualidad, sino del trabajo diario y la ilusi�n de millones de personas que se dedican, desde distintos niveles de responsabilidad, al deporte que les apasiona. Nuestro pa�s tard� m�s que otros en acceder al selecto club de las campeonas del Mundo, pero su segunda Copa del Mundo consolida ahora su pujanza internacional, y esa es una lecci�n aplicable a la sociedad en todos sus niveles, como el empresarial, el cient�fico o el creativo.Numerosos ni�os de una Espa�a que hoy es m�s diversa que nunca acaban de vivir un Mundial hist�rico y han so�ado con un equipo joven y audaz, en el que espa�oles de distinta condici�n y m�ltiples or�genes se ven representados. No hay duda de que lo recordar�n el resto de sus vidas.














