Actualizado a las 11:25h.
El Mundial se juega sobre el césped, pero sus ecos van mucho más allá. Aunque se trata de un evento deportivo, la política siempre acaba encontrando un hueco y los debates sobre identidad reaparecen con frecuencia.
A lo largo de la historia, las grandes competiciones internacionales han servido también como escenario para expresar sentimientos de pertenencia, reivindicaciones o posturas ideológicas.
Los himnos y las banderas suelen reavivar conversaciones que trascienden lo estrictamente futbolístico y se cuelan, una vez más, en la opinión pública. Algunos ejemplos son las raíces de Lamine Yamal, la pancarta que Argentina sacó con el lema «Las Malvinas son argentinas» o la polémica generada en torno a Javier Bardem por no llevar la camiseta de España en un partido de la selección.
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