Sala VORLo que ocurre en el torneo sirve para retratar el mundo de hoy. Pero tambi�n para olvidarlo por unos d�as Messi, en la semifinal contra Inglaterra.AFPActualizado Viernes,

julio

23:57Cuentan que lo dijo Jorge Valdano. Otros, que fue Arrigo Sacchi. O Eduardo Galeano. Qui�n sabe. El caso es que una vez alguien pronunci� la frase mitol�gica: "El f�tbol es lo m�s importante entre las cosas menos importantes". Pero el f�tbol tambi�n dice mucho de las cosas importantes. Y este Mundial que acaba nos lo ha demostrado.Como apuntaba Manuel Mostaza Barrios en estas p�ginas, si hablamos de geopol�tica, el Mundial parece detenido en otro tiempo: las potencias eran europeas; Argentina y Brasil promet�an crecimiento infinito; EEUU y China a�n no se lo repart�an todo. La final entre Espa�a y Argentina nos habla de un mundo que ya no existe.En otros aspectos, el torneo es signo de nuestro tiempo. Ya antes de comenzar, supimos que este ser�a el Mundial m�s caro y m�s largo de la historia -esta semana, la entrada m�s barata para la final superaba los 6.000 euros-. Porque ahora la experiencia es el nuevo lujo.Despu�s llegaron la inauguraci�n y las sospechas. Shakira no parece Shakira, clamaron las redes. Tampoco nos fiamos de las mujeres m�s bellas de la grada; no existen, las crea la IA para v�deos virales. Porque hoy la verdad es fr�gil. Ya no podemos confiar en lo que vemos.La primera (e inesperada) estrella fue Vozinha. Tuvo sus 15 minutos de fama, que ahora se miden en followers y likes. El trono de la viralidad se lo arrebataron despu�s un ni�o de dos a�os, Keyne Yamal, y un vikingo de dos metros con cuenta de Snapchat, Erling Haaland. Porque hoy la fama es m�s ef�mera que nunca.Los 40 son los nuevos 30, nos mostraron Messi y Cristiano. Pero cuando lloraron, sus frentes permanecieron tersas. B�tox, susurr� Twitter. Porque hoy nos aterroriza el paso del tiempo: envejecer es un fracaso y la arruga debe congelarse.Tambi�n asom� la pol�tica. El mundo es de Trump: depone dictadores, declara guerras y, ahora tambi�n, anula tarjetas rojas. Con su Francia juega "sin franceses", Rajoy hurg� en la herida de la integraci�n en el pa�s de Le Pen.Porque hoy se nos est� quedando un mundo muy feo. Pero, por unos d�as, lo menos importante nos ha hecho olvidarlo.