Guillermo Cabellos y Teresa Cànovas|
Barcelona (EFE).- El tiempo es injusto y parece que no pasa igual para todos. Al menos esa impresión se han llevado los 20.000 asistentes de este jueves al festival Cruïlla al ver a Brett Anderson, vocalista de Suede, brincando sobre el escenario, y a Black Francis, cantante y guitarrista de Pixies, luciendo un impecable estado vocal, en lo que ha sido una noche de rock noventero.
Anderson, empapado en sudor dentro de su camisa negra prácticamente desde el inicio de un show que ha arrancado con ‘Disintegrate’, ‘Trash’ y ‘Animal nitrate’, ha mostrado una forma física envidiable y una voluntad inquebrantable para supurar tanta energía como la que su discografía exige a sus fans.
El vocalista de Suede, Brett Anderson, durante su actuación en la segunda jornada del Festival Cruïlla. EFE/Marta Pérez
Tal cosa se ha evidenciado en ‘The drowners’, cantada metido entre la multitud, ‘Personality disorder’, aguantada entera de rodillas sobre el escenario, o ‘The 2 of us’, en la que ha pasado, en los más de cinco minutos que dura el tema, de estar estirado a mostrarse del todo erguido.














