Jugamos en casa“ y ”Cruïlla es casa“. Bajo estos lemas, que reivindican su arraigo en el territorio y su apuesta por el talento local, el Cruïlla celebra estos días su decimosexta edición con el eclecticismo musical por bandera. Del pop en mayúsculas al rock más guitarrero, pasando por la electrónica más bailable, este cruce de sonidos arrancó el pasado miércoles en el Parc del Fòrum de Barcelona con una programación orientada al público más joven, encabezada por Renée Rapp, Halsey, Sen Senra y Greta. La programación del jueves, en cambio, ofreció un viaje de ida y vuelta a los primeros noventa pensado para quienes vivieron aquella maravillosa década en primera persona.

The Pixies, Garbage y Suede, el tridente que encabezaba el cartel del jueves, fueron los principales reclamos de una noche impregnada de nostalgia noventera. Más de tres décadas después de sus años de mayor esplendor, las tres bandas demostraron que su legado permanece intacto y que sus canciones han conseguido conectar con varias generaciones.

Guitarras rabiosas y sensibilidad pop

Con la banda sonora de ‘Twin Peaks’ y el pulpo de la portada de su último disco en la pantalla, los miembros de Garbage subieron al escenario principal de riguroso negro. ‘There’s no Future in optimism’, el tema que sintetiza el mensaje general de su flamante octavo álbum, ‘Let all that we imagine be the light’, publicado en 2025, fue la canción escogida para abrir un concierto en el que repasaron prácticamente toda su discografía con su elegancia habitual.