El festival reunirá a David Byrne, Suede, Black Crowes, Garbage o Pixies con Alizzz, Sen Senra, Mishima o Mazoni
Era un festival para los más jóvenes que poco a poco ha ido adaptándose a los tiempos y ahora es un festival que se dirige a diferentes públicos en cada una de sus jornadas. Es el Cruïlla, que si hay algo que mantiene como elemento distintivo es su vinculación con Barcelona, tal como destacó su director Jordi Herreruela al señalar que reflejan “una comunidad que se define por el lugar donde vive y trabaja, esa comunidad es Barcelona y se manifiesta en forma de fiesta mayor”. El aspecto lúdico es así uno de los puntos fuertes del festival, “sin que ello signifique desestimar por completo la introspección”, añadió Herreruela, que apuntalando las ideas centrales del Cruïlla quiso distanciarse de la angustia del consumo apremiante: “siempre llenamos, pero no hay dificultades para comprar entradas porque queremos ser emocionalmente sostenibles”. Con tres pinceladas quedó enmarcado un festival que luce con orgullo la marca de ciudad: “el festival es de Barcelona, el Cruïlla es Barcelona” aseveró su director.
El festival, que no tiene solo música, ya que las propuestas de comedia y arte serán presentadas con posterioridad, se organiza casi temáticamente en sus cuatro jornadas, dos cortas, miércoles y jueves, y dos completas, las de viernes y sábado. El viernes tiene como atractivo a David Byrne, que en 2018 deslumbró en Cruïlla con un espectáculo magistral que promete repetir este año bajo el manto de su nuevo disco. Le acompañarán otros veteranos, como los rockeros The Black Crowes o el tropicalismo bailable y electrónico de Bomba Estéreo, formación colombiana que visitará el certamen por cuarta vez. Por su parte Alizzz se estrenará ese mismo día en el Cruïlla, saldando una de las deudas que el festival tenía con algunos artistas, señaló Herreruela. La rapera de origen zambiano Sampa The Great, los madrileños Parquesvr y el espectáculo rave de Zahara serán otros nombres descollantes de la jornada.






