Actualizado Viernes,

julio

22:47Si el primer d�a estuvo marcado por el rock y el segundo por el dominio de las grandes estrellas femeninas, la tercera jornada del Mad Cool ha apostado por mezclar ambos mundos. Del grunge de Halsey, al pop de Sigrid; con una generosa dosis de nostalgia de la mano de los legendarios Pixies. La primera en pisar el escenario principal ha sido Halsey. La estadounidense pisa ell festival avalada por una trayectoria que la ha convertido en una de las figuras m�s influyentes del pop alternativo de la �ltima d�cada. Ha abierto el concierto con Nightmare, una declaraci�n de intenciones convertida en himno de rebeld�a frente al juicio y las expectativas impuestas a las mujeres. Desde el primer minuto ha abrazado su faceta m�s agresiva, acerc�ndose a un pop-rock de guitarras afiladas y actitud desafiante. Sobre el escenario no ha dejado de moverse, dominando el espacio con una energ�a inagotable.Tras debutar con Badlands (2015), consolid� su �xito con hopeless fountain kingdom, n�mero uno en Billboard. Durante el set, sobre todo en la primera parte, la ac�stica ha jugado en su contra. Con una voz ha quedado demasiado baja en la mezcla, por momentos ha desaparecido sepultada bajo el volumen de la banda. El problema se ha hecho especialmente evidente en I Am Not a Woman, I'm a God: Halsey lo ha dado todo en interpretaci�n y presencia esc�nica, pero el exceso de decibelios ha acabado diluyendo buena parte de los matices de una voz que, precisamente, es uno de sus mayores fuertes.Halsey 'maltrata' a su p�blico; forma parte del juego. Vacilona, a veces hasta despectiva. Ella manda y la multitud sigue sus �rdenes. Su faceta de "chica mala", alejada del pop que la vio crecer como artista, irrumpe con gritos, desaf�os y una actitud provocadora. Hay momentos en los que esa intensidad engancha, pero en otros el personaje acaba imponi�ndose a la artista. El espect�culo, entonces, acaba pecando de impostado.Entre canci�n y canci�n ha habido espacio para bromear con el p�blico. "�Est�is cansados? �Llev�is muchas horas esperando? Porque si ya est�is cansados, no s� qu� vais a hacer luego... todav�a quedan muchas horas", ha lanzado a la masa de espectadores con un tono sarc�stico. The Castle ha sido uno de los momentos en los que mejor ha brillado vocalmente. Al rebajar la intensidad y dejar respirar la canci�n, su timbre ha ganado protagonismo y ha quedado claro que el potencial vocal ha estado ah� desde el principio. Desde el primer momento, la artista hace saber que lo suyo es la rebeld�a. Ha mostrado su versi�n m�s feroz y teatral, con una puesta en escena de marcada est�tica g�tica. En Colors, encadenada con gruesas cadenas de hierro y un collar de perro, ha convertido el escenario en una extensi�n de ese universo oscuro y desafiante que define buena parte de su imaginario.Llega Pixies y cambian el tono. Que rule la nostalgia, que rule el rock alternativo.. Black Francis, Joey Santiago, David Lovering y Emma Richardson aparecen sin artificios, con la misma naturalidad con la que llevan cuatro d�cadas moldeando el g�nero. Quiz� sean tan ic�nicos que no necesiten de artificios. O quiz� simplemente no les interese..Tema tras tema, sin pausas, sin presentaciones, la banda ha ido despachando un repertorio construido sobre cl�sicos incontestables. Wave of Mutilation, Monkey Gone to Heaven, U-Mass o una especialmente emocionante Hey recuerdan por qu� Pixies cambiaron para siempre las reglas del rock alternativo.Sin embargo, el concierto ha dejado una sensaci�n m�s bien tibia. Las canciones siguen siendo enormes, por supuesto. �Qui�n le va a poner una sola pega a Here Comes Your Man? (Que, por cierto ha sido, sin duda, la joya de la corona y tema con el que, una vez terminado, muchos han decidido dispersarse hacia otras zonas). Pero a�n con temazos gigantescos, la interpretaci�n ha estado lejos de serlo. En una banda con semejante legado quiz� baste para satisfacer a los m�s fieles, pero a este directo le ha faltado algo de riesgo, de vida. El espect�culo ha acabado sabiendo a poco, dejando la sensaci�n de que, con un repertorio as�, podr�a haber dado mucho m�s. Lo que le falt� a los Pixies, Sigrid lo derroch�. Con poco tiempo en la primera l�nea del pop europeo, a sus 29 a�os Sigrid se ha convertido en una de las artistas escandinavas con mayor proyecci�n internacional. La noruega irrumpi� tras ganar el BBC Music Sound of 2018, un galard�n que en su d�a anticip� el �xito de artistas como Adele o Sam Smith, y confirm� las expectativas con su debut Sucker Punch. Alejada de los excesos visuales y apoyada en un repertorio de himnos luminosos y una presencia esc�nica que hace de cualquier tarima una fiesta.Ver a Sigrid es ver a una chica que se lo pasa pipa. Y punto. En Kiss the sky y Sucker Punch la noruega ha demostrado un dominio absoluto del escenario. Brinca, disfruta y baila como quien lo hace en su habitaci�n. Es natural, es fresca y destila un carisma que da gusto. Jellyfish y Head on fire han sido dos de las canciones con las que la artista ha podido moverse con una facilidad impactante en su ampl�simo registro vocal. En un mundo donde priman las marcas personales, donde cada vez hay m�s artistas que se ven obligados a ser personajes primero, personas despu�s, Sigrid es un "no me da la gana" en medio del ruido. Un look natural que ha mantenido desde sus primeros pasos en la m�sica, sin una gota de maquillaje, una melena larga, unos shorts vaqueros y unas zapatillas de deporte. Y m�sica bien hecha. Como pedirle a tu amiga que te cante algo, y te monta semejante show.