Parar significa tomar conciencia, unos y otros, de que nuestro verdadero problema no es detenernos. El problema es pensar que no podemos hacerlo porque nos creemos imprescindibles y que el mundo nos necesita s� o s�.A las puertas del verano, el t�tulo de esta columna podr�a llevar a pensar que hoy hablaremos sobre la importancia de detenernos y, as�, aprovechar las vacaciones que tenemos a la puerta de la esquina. Pero, en realidad, lo esencial no es el hecho de parar, sino lo que viene despu�s: volver m�s fuertes.Ese "no" puede ser reactivo o proactivo. Es reactivo cuando alguien nos dice que no y se abre entre nosotros un espacio, un tiempo y una distancia que hacen que ese v�nculo se detenga, de forma temporal o definitiva. En cambio, es proactivo cuando somos nosotros quienes sabemos anticiparnos, prevenir y reconocer que ha llegado el momento de parar para, m�s adelante, volver m�s fuertes.Obviamente todos estaremos de acuerdo que aprender a parar es una de esas lecciones vitales que casi siempre, deben llevar como punto principal de la reflexi�n, la palabra .Esta conexi�n o v�nculo que decide detenerse, repito, sea por el motivo que sea y por iniciativa de cualquiera de las partes, puede darse en una relaci�n profesional entre dos empresas, entre una empresa y un empleado, entre dos amigos, entre los miembros de una pareja o, por supuesto, entre el per�odo de vacaciones y los meses de trabajo de un a�o que, casi siempre, resulta duro e intenso.Dicho en otras palabras, que escuch� decir a la monja Teresa Forcades: "El no es un espacio necesario para que respire la relaci�n". Ya ven, relaci�n sea del tipo que sea, necesita respirar.�Y para qu� respirar? Para volver m�s fuertes.Volver m�s fuertes significa que ese espacio de tiempo que nos concedemos, ya sea un fin de semana, un per�odo de recogimiento o retiro, un mes de vacaciones o el tiempo que necesitemos debe servir para recuperar el aire que llena nuestros pulmones, sanar nuestro coraz�n, despejar nuestra mente y, en el fondo, lo m�s importante: permitirnos dar lo mejor de nosotros mismos. Primero, para nosotros mismos como personas y, despu�s, para los dem�s: para quienes nos rodean, para quienes a�n no nos conocen y para quienes todav�a no han entrado en nuestras vidas y posiblemente se sumar�n.Dicho de una forma m�s resumida, y recuperando el t�tulo de esta columna: "Parar para volver m�s fuertes".Parar significa tomar conciencia, unos y otros, de que nuestro verdadero problema no es detenernos. El problema es pensar que no podemos hacerlo porque nos creemos imprescindibles y que el mundo nos necesita s� o s�.Y volver m�s fuertes no significa ir al gimnasio y levantar pesas, aunque hacerlo siempre sea recomendable. Me refiero a ser m�s fuertes como personas: aceptar nuestras fortalezas, trabajar nuestras debilidades y, sobre todo, asumir que la vida acaba oblig�ndonos a parar cuando nosotros no somos capaces de hacerlo por voluntad propia. Por esta raz�n, es mejor pararse uno mismo antes que la vida te pare.El verano nos ofrece una oportunidad magn�fica para detenernos. Aprovech�mosla. Y, por favor, no esperen hasta Navidad para volver a hacerlo. Introduzcan pausas de forma consciente en su vida, tanto personal como profesional. Estoy convencido de que, si lo hacen, siempre volver�n m�s fuertes.
Opini�n | Parar para volver m�s fuertes
A las puertas del verano, el t�tulo de esta columna podr�a llevar a pensar que hoy hablaremos sobre la importancia de detenernos y, as�, aprovechar las vacaciones que tenemos a...












