Bajad las armasLa primera piedra la puso Pedro el d�a que dijo no es no, mientras sus compa�eros se absten�an en la investidura de RajoyJuanma Moreno y Manuel Gavira suscriben su 'Acuerdo de Gobierno'.Europa PressActualizado Lunes,

julio

23:53Audio generado con IAPensaba uno que los nervios empezar�an a cundir un poquito m�s adelante, a la vuelta del verano, en el proverbial oto�o caliente de todos los oto�os. Solo que el de este a�o, que marcar� el arranque inexorable de la precampa�a de generales, ser� m�s caliente que todos los anteriores si concedemos la poco discutible excepci�n del asalto al Palacio de Invierno, que como todo el mundo sabe aconteci� en octubre seg�n el calendario juliano, aunque en nuestros usos gregorianos corr�a el mes de noviembre de 1917.Quiero decir que la izquierda est� nerviosa porque ve que va a perder el poder. Y los que m�s nerviosos est�n no son los pol�ticos de izquierdas, que juegan a un juego c�nico desde tiempos inmemoriales y solo sienten la p�rdida de unos cent�metros de moqueta o un s�quito sol�cito si han llegado a secretarios de Estado o capos de empresa p�blica. Ser�a una verdadera pena que su templado cinismo hubiera sido reemplazado por el fanatismo guerracivilista que trata de atizar Pedro los d�as que no despacha bumeradas en TikTok. �Alguien cree que Patxi, Yolanda, Bola�os o cualquiera de los �scares creen de verdad en el advenimiento del fascio? Para profesar esa fe maciza en el inminente regreso de Franco a Espa�a hace falta la misma entra�able ingenuidad que los ni�os sin diente depositan en el Ratoncito P�rez. Es la clase de superstici�n que solo explica la incultura, y por eso los m�s preocupados pertenecen al gremio de la cultura y la televisi�n. Pero entre el no pasar�n de los fan�ticos y el como si de los c�nicos, el ambiente oto�al ser� efectivamente irrespirable.Lo que un c�nico le explicar�a a un fan�tico, o un agn�stico a un supersticioso, es que el abrazo del oso es mucho m�s eficaz que el cord�n sanitario. Vox ha decidido emprender el camino de la institucionalizaci�n al aceptar convertirse en el socio minoritario del PP. La pol�tica institucional no asalta los cielos ni devuelve esplendores imperiales, pero Abascal se ha resignado al posibilismo de la cohabitaci�n sin saber todav�a si el PP asume alguna de sus prioridades para secundarla o para desactivarla.Pero todo esto ya sucedi�: el p�ndulo espa�ol es tan previsible como la f�sica. Si media Espa�a acept� que Pablo Iglesias fuera vicepresidente, la otra media tendr� que aceptar que lo sea Santiago Abascal. Los cimientos de esa coalici�n no son obra del PP. La primera piedra la puso Pedro el d�a que dijo no es no, mientras sus compa�eros se absten�an en la investidura de Rajoy.