Hay una tendencia en política a creer que el verano lo tapa todo. Una tendencia a pensar que los ciudadanos, en vacaciones, son más permisivos con las decisiones que se toman, o simplemente que están menos pendientes de ellas, más si hay por el medio un Mundial de fútbol, así que cuando todo vuelve a la normalidad ya nadie se acuerda de lo que ocurrió.Yo creo que los ciudadanos siguen escrutando lo que sus dirigentes hacen o dicen, aunque se lo tomen con menos aspavientos, pero queda guardado, y cuando tienen que fijar postura, eso que parecía que dormía en el cajón de lo inconveniente vuelve a la realidad sin ningún tipo de miramiento. Otra cosa es que el hartazgo ciudadano haga que ya lean las noticias sin inmutarse, sin expresar un gesto de escándalo, sin alzar la voz. Pero eso no quiere decir que no se enteren y lo coloquen en el debe o el haber de un político, un partido o un gobierno.Con las cesiones, con la normalización de lo que no es aceptable, se hace dañoQuizá es lo que pensó el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, que tras decir que no a Vox, como había hecho en campaña, tardó menos de 48 horas en ceder para ser de nuevo investido. El no que dejaba su futuro en suspenso sonó como un mensaje a Abascal: “Por ahí no paso”, aunque haya que repetir elecciones. Las cuentas estaban hechas, pero dos días después, la prioridad nacional dejó de ser un eslogan, una frase hueca, para ser la garantía de seguir cuatro años siendo presidente andaluz. Donde antes presumía de acoger a los menores no acompañados gracias al corazón tan grande de los andaluces, en el papel se convierten en indeseables, y los inmigrantes en situación irregular pasan a ser ilegales.No soy partidaria de repetir elecciones, porque cuando ha pasado los ciudadanos han vuelto a votar lo mismo, pero la prisa en cambiar de opinión, por mucho que se disfrace de “arraigo”, no hace creíble la postura de Moreno durante la campaña electoral y hasta el mismo jueves. Podría haberse resistido más, haber tensado la cuerda, haber puesto a Vox en la tesitura de tener que explicar por qué se repetían las elecciones, haber esperado al último minuto.Gavira junto a Montero en la toma de posesión de MorenoJulio Muñoz / EFECreo, como el presidente andaluz, que la prioridad nacional es un eslogan hueco, porque la Constitución hace imposible esa discriminación, pero las palabras no son inocuas, quedan en el imaginario colectivo, y a eso juega Vox, la ultraderecha, a hacer de este país algo que no es, y con las cesiones, con la normalización de lo que no es aceptable, se hace daño. Eso sí, la lucha contra la ultraderecha no es solo de un partido, es de todos, y todos serán responsables de su crecimiento.El Gobierno y el PSOE tampoco se libran de querer que el verano suavice lo que le está ocurriendo. Los casos de corrupción, aunque estén en una investigación embrionaria, no se olvidarán. Están ahí, y la inacción no es justificable. Me acojo a las palabras de Pedro Sánchez en la moción de censura contra Mariano Rajoy, las de Ábalos ya las hemos recordado. Decía: “¿Va a dimitir, señor Rajoy, o va a continuar aferrado al cargo debilitando la democracia y debilitando y devaluando la calidad institucional de la presidencia del Gobierno?, porque, “la corrupción merma la fe en la vigencia del Estado de derecho cuando campa a sus anchas o no hay una respuesta política acorde a la entidad del daño que se ocasiona”, y “destruye la fe en las instituciones, y más aún en la política, cuando no hay una reacción firme desde el terreno de la ejemplaridad”.No pido la dimisión de Sánchez, no soy quien. Él sabrá, si lee sus palabras, si debe o no hacerlo, pero debería aplicar la contundencia que pedía con los imputados del PP. Las últimas imputaciones afectan a la presidenta de la SEPI y a la directora general de la Guardia Civil. Por no hablar del apoyo a Zapatero pese a la falta de explicaciones. Pasará el verano y el problema seguirá ahí.Licenciada en Ciencias de la Información, rama de Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, y licenciada en Derecho y en Ciencias Políticas y de la Administración por la UOC. Formó parte de la redacción de 'La Vanguardia' entre 1992 y 2024, siempre en la sección de Política, donde se encargó del Parlamento y del PP, además de las informaciones de los Ministerios de Defensa y de Exteriores. Antes de incorporarse a 'La Vanguardia' trabajó durante siete años en la Agencia Europa Press, así como en 'Diario16' y el periódico 'El Sol', al que perteneció hasta su desaparición en 1992. Cuenta con varios premios de Periodismo como el Luis Carandell (2014), que otorga el Senado; el Josefina Carabias que concede el Congreso (2022) y el Premio del Ministerio De defensa de Periodismo Escrito (2016) por su reportaje, publicado en 'La Vanguardia' “La salvación se llama Canarias”
El verano no hará que se olvide todo, por Carmen del Riego
Hay una tendencia en política a creer que el verano lo tapa todo. Una tendencia a pensar que los ciudadanos, en vacaciones, son más permisivos con las decisiones que se toman, o simplemente que están menos pendientes de ellas, más si hay por el medio un Mundial de fútbol, así...










